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viernes, 15 de mayo de 2026

Lucky Dog 1 + Bad Egg (Daivan) #23

 

Daivan #23 – 50%

 

Dispararon también contra Iván, que se había mantenido oculto en algún rincón. Los gánsteres, como una avalancha desatada, irrumpieron corriendo por el interior del almacén… y, buscando la rendija de la persiana metálica, emprendieron la huida.

 

Honus: ¡Maldición! ¡Ese mocoso …!

 

Gánster 6: ¡Jefe, ya es inútil! ¡Escapemos!

 

Un torrente de insultos brotó de Honus, como si las venas de su cabeza se hubieran roto de pura rabia, resonando con furia en el aire. Los hombres, presa del pánico y empujándose unos a otros por ser los primeros, se deslizaron por la grieta destrozada y corrieron desbocados hacia la calle.

 

Mierda, Bakshi … ¿qué carajos estás haciendo?

 

Creí que los harían volar a todos juntos en la salida… pero los malditos mafiosos… mierda, todavía quedaban ocho.

 

El cargador estaba casi vacío. No pude seguirlo. Escupí con rabia, me levanté de golpe. ¡Cierto! ¡Iván… ese maldito bastardo!

 

Gian: ¡Mierda! ¡Iván …!

 

Ante mi llamado ….

 

Iván: ¡! Gian … tu …

 

Una voz, áspera como escupida, brotó desde algún rincón de la oscuridad. Miré mi Luger, aún con balas en la recámara… y avancé un paso.

 

La banda de Honus irrumpió desde el almacén hacia la calle, desbordados, tropezando entre sí en su huida… hasta que se amontonaron alrededor del coche estacionado.

 

Gánster 4: ¡Mierda! ¡¿A dónde se fueron los guardias?!

 

Gánster 5: ¿Eh …? ¡jefe, esto es malo! ¡Las llaves del Mercedes han desaparecido!

 

Honus: ¡¿Qué?! ¡¡Joder!! ¡Haz que mi Lancia (marca de auto) arranque, rápido! ¡Esos bastardos italianos están viniendo hacia nosotros!

 

Al principio, Honus se lanzó hacia el Mercedes blanco, golpeó las ruedas con furia y corrió hacia el sedán y la camioneta.

 

La camioneta y el sedán permanecían alineados en un rincón del callejón, como si nada hubiera sucedido. Pero de nuestro lado, no había rastro de ningún guardia…

 

Honus: ¡Date prisa! ¡Rápido, joder!

 

Gánster 4: ¡S-Sí! Kuh … ¿E-Eh …?

 

Gánster 4: Jefe, ¿no huele algo …?

 

Honus: ¡¿Hah?! ¡Eso no importa! ¡Arranca!

 

Y… los que no lograron subirse al sedán de Honus se aferraron al camión como náufragos desesperados, colgando de tablas a punto de hundirse.

 

Gánster 6: ¡Rápido, arranca!

 

La camioneta, abarrotada de hombres en la caja trasera, tenía en el asiento del conductor a uno de los gánsteres. Giró la llave, accionó el descompresor… y el hombre del asiento del copiloto…

 

Gánster 5: ¡Hey, hey, hey, espera! ¡Realmente huelo algo …! ¡Apesta a gasolina!

 

Gánster 7: ¡Cállate! ¡Eso es obvio, dado que es un automóvil! ¡Mierda, maldita chatarra!

 

El gánster al volante de la camioneta… al ver cómo la luz del tablero se encendía de golpe, hundió a fondo el embrague con el pie izquierdo. Y giró la llave con decisión…

 

El tipo que intentó girar la llave no se percató de la gasolina derramada a sus pies. Y entonces…

 

No se percató de que la ampolleta de vidrio escondida bajo el pedal del embrague se había hecho añicos al ser pisada ….

 

A los pies del hombre ….

 

El ácido sulfúrico concentrado de la ampolleta comenzó a filtrarse, provocando una reacción furiosa con el clorato de potasio que empapaba la cinta de papel enrollada alrededor del tubo de vidrio.

 

*Boom*

 

La gasolina que empapaba el interior del camión, la caja trasera y los alrededores del sedán se inflamó de golpe, engullendo todo en un mar de llamas negras y espesas.

 

Gánster 7: ¡Guh … gaaaaaaahhh!

 

Gánster 4: ¡Uwa, aaahh!

 

El asiento del conductor de la camioneta quedó teñido de rojo oscuro tras la explosión de gasolina, y desde la caja trasera, igualmente devorada por las llamas, brotaron gritos desgarradores. De las gargantas chamuscadas surgieron aullidos que sonaban como flautas rotas…

 

De igual manera, en el sedán envuelto por las llamas de la gasolina, una silueta humana ardiente se retorcía en agonía… y entonces …

 

Honus: ¡¡Gah, haaaaa!! ¡Mierda! ¡Mierda!

 

Honus, con el traje ennegrecido y chamuscado en varios lugares, abrió la puerta de golpe y cayó rodando por el suelo, arrastrándose desesperado para huir. Con un gesto frenético, se sobaba la cabeza carbonizada, como si quisiera arrancarse el dolor mismo...

 

Honus: ¡Guh …! ¡Maldito… italiano de mierda!

 

El único que logró escapar fue Honus.

 

Desde la parte trasera de la camioneta se alcanzaban a distinguir un brazo y un rostro en llamas, pero pronto las flamas de fuego los devoraron hasta hacerlos desaparecer. El sedán, por su parte, ardió con violencia al prenderse el tanque de combustible, y una explosión desgarradora lo envolvió todo en una nube de fuego y humo.

 

Honus: ¡Uh, huuuhhh! ¡Maldito Iván …! ¡Mas vale que recuerdes esto, maldito!

 

Honus, mientras sacudía con desesperación su ropa y su cabello chamuscados, se arrastraba por la calle iluminada por las llamaradas rojinegras de la explosión. Como un insecto miserable, huyó hacia la oscuridad.

 

………………………………………………………………………………………..

 

*Boom*

 

¡! ¡¿Qué fue eso …?!

 

En el preciso momento en que había dejado de pensar en ellos y me encontraba buscando a Iván…

 

Por la brecha se filtró un resplandor rojinegro, y al mismo tiempo un estruendo sacudió el edificio.

 

¿Bakshi …? Cuando estaba entrecerrando los ojos …

 

Bakshi: ¡Gian! ¡Cierra bien los ojos!

 

¡¿Qué?! Pero, al escuchar la voz de Bakshi, instintivamente cerré los ojos.

 

Allí, dentro del almacén donde me encontraba de pie …

 

Gian: ¡Ngh! ¡Uh, guuh … ¡ ¡Cof, cof, cof …!

 

Un destello rojizo se extendió por el almacén, completamente oscuro. Casi me lastimé los ojos, pero mientras apartaba la mirada...

 

Entre el humo que brotaba a borbotones de las llamas… cuando el destello se desvaneció y se transformó por completo en un fuego que recordaba a fuegos artificiales…

 

¡Kuh …! ¡Ese maldito bastardo! ¿Dónde está …?

 

Iván: Ese bastardo, ha escapado … ¡uh! ¡ah!

 

Ahí está. Justo frente a mí. Y yo estoy, frente a él.

 

Ambos estábamos de pie muy cerca uno del otro.

 

Gian: ¡Bastardo …!

 

Iván: ¡Gian!

 

Gian: ¡Iván …! ¡Bastardo …!



Iván: ¡! ¡¿S-Sobreviviste?!

 

Iván y yo… no nos movemos. Las boquillas de nuestras armas apuntan directamente a los ojos del otro, disparando fuego invisible. Esos mismos ojos, imposibles de ver, lanzan llamas mientras nos enfrentamos.

 

Gian: ¡Finalmente … te he encontrado! ¡¿Qué significa esto …?!

 

Iván: ¿Por qué … estás tú aquí …?

 

No importa quién apriete el gatillo. Ni quién lo reciba. Ambos acabaremos con los ojos y la cabeza destrozados, muertos. Iván y yo, frente a ese precipicio de la muerte…

 

Ninguno de los dos nos movemos. Sin embargo, lo miré clavándole la vista... y un quejido se me escapó, salida de una pasión en lo más íntimo del vientre que había consumido y pulverizado hasta la misma rabia.

 

Gian: ¡¿Por qué ….?! ¡Cazzo! (mierda)

 

Iván: ¡¿Por qué?! ¡Fuck!

 

Iván y yo gritamos al mismo tiempo… y luego, como perros callejeros que fallan al morder, chasqueamos la mandíbula y volvimos a mirarnos fijamente.

 

Gian: ¡Guh!

 

Iván: ¡Kuh …!

 

¡Maldita sea! ¿Por qué estoy perdiendo el tiempo en esto!? Desde fuera del almacén aún se escuchan los rugidos de las llamas… Esto no pinta bien. La policía, o algún otro mafioso, podría aparecer en cualquier momento.

 

Yo … Todavía enfrentándome a Iván con las armas apuntadas, escupí algo negro y abrasador de la boca.

 

Gian: ¡Qué aspecto tan patético …! ¡Maldito Iván!

 

Iván: ¡¿Qué dijiste?!

 

Gian: ¡TÚ …! ¡USTEDES! ¡¿NO HABÍAN PLANEADO TRAICIONARME EN LA PRISIÓN Y VOLVER A DAIVAN CON ROSTROS LLENOS DE SATISFACCIÓN?!

 

Gian: ¡¿Entonces, qué carajos significa este aspecto tuyo?! ¡Pensé que solo te hacías el tonto, aunque la ciudad estuviera hecha un desastre… y ahora, ¿qué haces atrapado por alguien como Honus, maldita sea…!

 

Iván: ¿Qué …? ¿Te traicioné …? ¿Yo, a ti …? ¿Qué estás diciendo …?

 

Gian: ¡Bastardo! ¡Mira que actuar como si no supieras de lo que hablo!

 

Iván: ¡N-Nosotros, allí …!

 

Gian: ¡¿Me estás queriendo decir que no fue así?! ¡EN ESA PRISIÓN …! ¡CAÍ JUSTO EN SU TRAMPA …! ¡MIERDA! ¡ME ABANDONARON, ME DEJARON TIRADO COMO BASURA!

 

Cuando llegué a escupir todo eso… pude ver el rostro de Iván, que parecía hecho de fuego, y sus ojos temblar con un estremecimiento.

 

Iván: Ya veo … Cierto …

 

El cañón del arma no se movió, pero… el cuello de Iván, como si no pudiera soportar el peso de su propio cráneo, se dobló lentamente.

 

Iván: Yo … nosotros … Es verdad. Gian, te dejamos atrás.

 

Iván: Fuiste tú quien me sacó de esa maldita cárcel… pero nosotros… no pudimos ir a rescatarte…

 

Gian: ¡Y por eso yo ….! Espera, dijiste ¿rescatarme …? ¿Qué carajos estás diciendo?

 

Iván: ¿Me preguntas qué estoy diciendo …? ¿Hah? Fuiste a buscar a Giulio, hubo un malentendido, y …

 

Gian: ¡¡ … !! ¡¿Giulio y los demás están bien?! ¡¿Los cuatro volvieron a Daivan?!

 

Iván: Sí. Bernardo, Luchino … Giulio están bien. ¡Más bien, tu … Gian!

 

Iván: ¡¿También lograste escapar de es jodida prisión?! ¡Tu, … bastardo! ¡Fuck! ¡¿En dónde has estado y qué has estado haciendo todo este tiempo?!

 

Iván: ¡¿Por qué carajos regresaste?! ¡Si ese maldito vejestorio te encuentra, esta vez te matará!

 

Gian: ¡¡ ¡Bastardo! ¿Cómo te atreves a hablar conmigo con esa jodida boca?

 

Apreté los dientes con tanta fuerza que sentí que iban a astillarse. Mi dedo, apoyado en el gatillo, se tensó con rigidez.

 

Justo en ese momento …

 

¡¿?!

 

Iván: ¡Brilla mucho!

 

¡¿Qué diablos …?! Con el repentino destello, yo… y también Iván, fuimos cegados y nos quedamos paralizados en el lugar.

 

Y frente a mí …

 

Bakshi: Oh ~ que expresiones tan buenas tienen en su cara, chicos. ¿Debería hacerlo una vez más? Tch, quema …

 

Se trataba del bastardo de Bakshi. Eliminó a los guardias de afuera y luego... rompió la persiana...

 

Hasta ese momento me había olvidado por completo de su existencia. Era Bakshi, que ahora sostenía entre los brazos la enorme cámara caída en el suelo, mientras cambiaba el flash…

 

Con una mueca que se abría como una luna creciente, dejó escapar una carcajada chirriante mientras nos miraba a Iván y a mí. Yo, todavía atónito, apenas podía reaccionar.

 

Gian: ¿Qué …? ¿Qué carajos estás haciendo …?

 

Pero Bakshi no respondió. Con movimientos expertos, sacó la placa seca de la parte trasera de la cámara y la reemplazó por una nueva, y luego…

 

*flash* (aquí Bakshi volvió a tomarles una foto con el flash)

 

Iván: ¡Uhh! Tu … ¡mierda!

 

Finalmente, Iván se movió y se cubrió los ojos con las manos. Bakshi nos tomó la segunda foto, y, con la misma destreza de siempre, volvió a cambiar la bombilla y la placa seca de la cámara.

 

Iván: ¡¿Pero qué carajos pasa contigo?! No puede ser, Gian … no me digas qué el es tu …

 

Gian: ¡Cállate! ¡Por otro lado, hey, Bakshi!

 

Pero Bakshi, como era de esperarse, no respondió. Sosteniendo la cámara, esta vez apuntó a otro objetivo.

 

Rosalía: Uh …

 

Iván: ¡Ah, bastardo! ¡¿Qué carajos estás haciendo?! ¡Ah! ¡Señorita!

 

Bakshi, tarareando mientras trabajaba, cambió la bombilla y la placa seca, y esta vez enfocó a ese hombre corpulento, ensangrentado y retorciéndose por el suelo tras haber sido alcanzado por mi disparo…

 

Bonabita: ¡Guh … giiih!

 

Empujó y volteó al tipo llamado Bonavita (nta: a partir de este momento, cambiaré el nombre de Bonabita por Bonavita), dejándolo boca arriba, y luego, apuntando la cámara hacia ese gordo que chillaba como un cerdo…

 

Bakshi: Muy bien. Así está bien.

 

Bakshi abrazaba el montón de placas secas que había fotografiado y soltaba una extraña risita. Sus ojos me miraban… ¿qué demonios? Sonreía, pero no era una sonrisa de verdad. Este tipo no estaba sonriendo en absoluto.

 

Gian: ¿Fuiste tú el que ataco allá afuera? Me has salvado. Por cierto, tu …

 

Gian: Desde hace un rato, has estado tomando fotos sin parar… ¿qué demonios estás pensando…?

 

Iván: ¡Hey, Gian! ¡¿Quién carajos es ese bastardo espeluznante?!

 

De repente, Bakshi nos llama a Iván y a mí, que seguía apretando los dientes, luego su rostro de repente se puso serio... y sacó una foto de dentro de su chaqueta y nos la mostró.

 

Bakshi: Más importante que eso … ¡Miren esto, la mejor toma de ese Sasquatch!

 

Nta: El Sasquatch (mejor conocido como El pie grande) es parte de las leyendas y el folclore de los pueblos indígenas de Norteamérica, y se asocia con el Yeti del Himalaya. 

 

Bakshi: ¡Vaya~, valió la pena comprar la nueva Leica solo por este chico!

 

Iván: ¿Hah …?

 

Gian: ¡B-Bastardo! ¡¿Cuándo tomaste esa fotografía?! En serio, ¿qué tanto estás haciendo …?

 

Ese maldito Bakshi, después de hacer ondear y guardar la foto donde aparecía un tipo… delgado pero parecido a un gorila… de repente …

 

Se acercó a mí como si fuera a abrazarme.

 

Bakshi: ¿Me preguntas qué es lo que estoy haciendo…? Ver a mi querido Honey, discutiendo con su exnovio… no puede evitar hacer algunas bromas o no habría manera de calmarme…

 

Bakshi: Sentía que podría matar a ese tipo en cualquier momento. Y eso sería malo, ¿verdad~?

 

Gian: ¡! ¡Y-Ya entendí! Me has salvado, Bakshi.

 

Iván: ¿Q-Qué …? ¿Hah …? ¿Qué carajos estás diciendo maldito loco? ¿Estás bien de la cabeza …? Espera, ¿qué …?

 

Iván: ¡¿Has dicho Bakshi?! No puede ser … este tipo es … ¡¿aquella cucaracha …?! ¡¡Ah, aahhh!! ¡Fuck! ¡¿Es en serio?!

 

Finalmente. En la mente de Iván, la imagen de ese maldito dinosaurio que tenía delante se superpuso con la del tipo con el que había pasado el tiempo en prisión.

 

Iván: ¡B-Bastardo! ¡Maldito gánster! ¡¿Por qué carajos estás aquí?! ¡Ngh! ¡No me digas que ….! ¡Eres de ese maldito Honus, su …!

 

Bakshi: Ah, ya cállate cabeza de calabaza.

 

Iván: ¡¿A quién le dices calabaza, imbécil?!

 

Gian: Iván.

 

Iván: ¡! Gian, tú …

 

Esta vez, el único que lanzaba una mirada desafiante era el cañón de mi pistola. Al ser fijamente observado por él... Iván, aun sujetando su Colt, dejó escapar un gruñido bajo.

 

Gian: Así que tú… fuiste vendido por este gordo, ¿no? ¿Y el que te compró fue el gordo de los GD?

 

Iván: Sí … Mierda, he caído hasta el fondo ….

 

Cazzo. Vuelvo a guardar el Luger en la funda del cinturón. El cañón, todavía caliente, me golpeaba la zona baja del vientre y, por ese dolor... logré calmarme un poco.

 

Gian: Hazte a un lado, Iván.

 

Me adelanté frente a Iván y pisoteé el vientre de Bonavita, que se retorcía con el traje —aparentemente caro— cubierto de sangre y vómito.

 

Bonavita: ¡Guah….! ¡Kuhh! ¡P-Para …!

 

Gian: Iván. Yo... ni en ti ni en los demás, confío ni un ápice. Recuérdalo.

 

Iván: ¿? ¿Qué? Gian, tu …

 

Metí los dedos en el cuello de la camisa y mostré las marcas de haber sido mordido por Bakshi y las cicatrices en el lugar donde estaba el tatuaje CR:5.

 

Iván: ¡! ¡¿Q-Qué …?! ¡T-Tu …! ¡¿Haaaah?!

 

Deslicé la mano y aparté el borde de la camisa. Entonces dejé al descubierto, frente al aire, el oscuro tatuaje de GD que estaba justo delante de la corredera del Luger.

 

Iván: ¡T-Tu …! ¡¿Qué significa esto …?! ¡Esto es algo que no podrías pagar ni aunque te mataran!

 

Gian: ¿Matarme …? ¿A mí? ¿La organización? ¿Ustedes? ¡Hah, inténtelo! Para eso es que …

 

Gian: ¡Volví a Daivan! 

 

Iván: ¡! Gian …

 

Bonavita: ¡Guh, gaahuggg!

 

Al gordo miserable que, tras recibir una patada mía en el estómago, lloraba con la cara cubierta de vómito y sangre… le dije:

 

Gian: Oh, señor ~ ¿no le importaría hablar un momento conmigo? Ya no hay mucho tiempo, ¿lo entiendes?

 

Bonavita: ¡Guh … bugg …! A-Ayúdame … por favor … te lo suplico … Llama a un doctor ….

 

Gian: Si hablas te ayudaré a alivianarte de tu dolor. ¿Qué diablos ocurrió con CR:5? ¿Por qué no aparecen el jefe ni los capitanes?

 

Gian: ¿Por qué esos bastardos de Honus, Chicago y la mierda de Nueva York andan paseándose por Daivan como si nada? Dilo, galán ~

 

Bonavita: Y-Yo … ¡n-no lo sé! ¡No miento!

 

Bonavita: ¡Gaaahg! A-Ayúdenme … ¡Es la verdad …! La reunión de los capitanes… allí, Iván… ¡Por desobedecer órdenes y fugarse de la prisión por su cuenta, ha cometido un crimen…!

 

Bonavita: ¡Originalmente le correspondía la pena de muerte y, sin embargo, por alguna razón, solo lo tenían encerrado…!

 

Bonavita: Si ese cabrón de Bondone no lo matara nunca, entonces... sí lo entregáramos a Honus de los GD, le cortarán la cabeza al instante...

 

Bonavita: ¡Aun así ...! ¡Honus, ese cabrón, tenía planeado convertir a ese perro en uno de los nuestros! Yo... fui traicionado, sólo me engañaron...

 

Iván: ¡! ¡Maldito insecto!

 

Gian: Espera, ¿has dicho que ellos desobedecieron las ordenes …? Pero, si nosotros solo estábamos siguiendo las órdenes del jefe ….

 

¿Qué significa esto …?  El jefe … no puede ser.

 

Bonavita: ¡Todo fue cosa de la Cúpula directiva! Por favor, ayúdame... ¡Si Cavalli me encuentra... me matarán!

 

(Nta: Cúpula directiva se refiere a un órgano de liderazgo compuesto por miembros estacados, como la Comisión de la Mafia Siciliana (también conocida como Commissione o Cupola), que toma decisiones importantes sobre asuntos internos y resolución de disputas.)

 

Bonavita: Uh, uhh … ¡antes de que eso pase ...! ¡Cierto …! ¡Si me ayudan, les daré a esa mocosa de allá … ella es la nieta de Cavalli!

 

Bonavita: Si la toman como rehén, podrán hacer que Cavalli … ¡ugh, huhh!

 

Pisé con fuerza el vientre del tipo gordo…

 

Gian: Fue una lastima lo de antes, guapo. ¿Aún quieres probar a esa enana? 

 

Bonavita: Uh, guuh … y-yo te la doy … ¡¿uugh?!

 

Saqué de mi bolsillo del pecho la última bomba de vidrio hecha por Bakshi y la puse en la boca del gordo y gritón bastardo.

 

Gian: No te contengas. Este coño es mucho más excitante que el de una niña pequeña. Disfrútalo.

 

Diciendo eso, le di una patada fuerte al gordo en la mandíbula. Al mismo tiempo que el gordo gritaba …

 

Bonavita: ¡Guh, uuhhh!

 

*Boom*

 

Bonavita: ¡Guh, goaahg!

 

El rostro del maldito gordo se carbonizó al instante; de su boca, abierta como un leño ardiendo, y de su nariz, brotaron llamas blancas como relámpagos. En el aire se mezcló el hedor insoportable del ácido sulfúrico consumiendo carne.

 

Iván: ¡! Kuh …

 

Gian: Hah, ¿Qué te pasa? ¿De qué tienes miedo?

 

Entonces, el rostro de Bakshi se acercó a mi hombro, deslizándose hasta el cuello como una serpiente, y me susurró algo en voz baja.


Bakshi: Estaremos en problemas si no salimos de aquí pronto. Guardemos la respuesta del acertijo para más tarde.

 

Gian: Si, lo siento. ¡Cazzo!

 

Justo cuando escupí esas palabras, desde el otro lado de la persiana que había sido destrozada por la explosión, escuché el sonido de un vehículo que pasaba y se detenía.

 

TRADUCCIÓN: SAKURADA DI



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