Dispararon también contra Iván, que se
había mantenido oculto en algún rincón. Los gánsteres, como una avalancha
desatada, irrumpieron corriendo por el interior del almacén… y, buscando la
rendija de la persiana metálica, emprendieron la huida.
Honus: ¡Maldición! ¡Ese mocoso …!
Gánster 6: ¡Jefe, ya es inútil!
¡Escapemos!
Un torrente de insultos brotó de Honus,
como si las venas de su cabeza se hubieran roto de pura rabia, resonando con
furia en el aire. Los hombres, presa del pánico y empujándose unos a otros por
ser los primeros, se deslizaron por la grieta destrozada y corrieron desbocados
hacia la calle.
Mierda, Bakshi … ¿qué carajos estás
haciendo?
Creí que los harían volar a todos
juntos en la salida… pero los malditos mafiosos… mierda, todavía quedaban ocho.
El cargador estaba casi vacío. No pude
seguirlo. Escupí con rabia, me levanté de golpe. ¡Cierto! ¡Iván… ese maldito
bastardo!
Gian: ¡Mierda! ¡Iván …!
Ante mi llamado ….
Iván: ¡! Gian … tu …
Una voz, áspera como escupida, brotó
desde algún rincón de la oscuridad. Miré mi Luger, aún con balas en la
recámara… y avancé un paso.
La banda de Honus irrumpió desde el
almacén hacia la calle, desbordados, tropezando entre sí en su huida… hasta que
se amontonaron alrededor del coche estacionado.
Gánster 4: ¡Mierda! ¡¿A dónde se fueron
los guardias?!
Gánster 5: ¿Eh …? ¡jefe, esto es malo!
¡Las llaves del Mercedes han desaparecido!
Honus: ¡¿Qué?! ¡¡Joder!! ¡Haz que mi
Lancia (marca de auto) arranque, rápido! ¡Esos bastardos italianos están
viniendo hacia nosotros!
Al principio, Honus se lanzó hacia el
Mercedes blanco, golpeó las ruedas con furia y corrió hacia el sedán y la
camioneta.
La camioneta y el sedán permanecían
alineados en un rincón del callejón, como si nada hubiera sucedido. Pero de
nuestro lado, no había rastro de ningún guardia…
Honus: ¡Date prisa! ¡Rápido, joder!
Gánster 4: ¡S-Sí! Kuh … ¿E-Eh …?
Gánster 4: Jefe, ¿no huele algo …?
Honus: ¡¿Hah?! ¡Eso no importa!
¡Arranca!
Y… los que no lograron subirse al sedán
de Honus se aferraron al camión como náufragos desesperados, colgando de tablas
a punto de hundirse.
Gánster 6: ¡Rápido, arranca!
La camioneta, abarrotada de hombres en
la caja trasera, tenía en el asiento del conductor a uno de los gánsteres. Giró
la llave, accionó el descompresor… y el hombre del asiento del copiloto…
Gánster
5: ¡Hey, hey, hey, espera! ¡Realmente
huelo algo …! ¡Apesta a gasolina!
Gánster 7: ¡Cállate! ¡Eso es obvio,
dado que es un automóvil! ¡Mierda, maldita chatarra!
El gánster al volante de la camioneta…
al ver cómo la luz del tablero se encendía de golpe, hundió a fondo el embrague
con el pie izquierdo. Y giró la llave con decisión…
El tipo que intentó girar la llave no
se percató de la gasolina derramada a sus pies. Y entonces…
No se percató de que la ampolleta de
vidrio escondida bajo el pedal del embrague se había hecho añicos al ser pisada
….
A los pies del hombre ….
El ácido sulfúrico concentrado de la
ampolleta comenzó a filtrarse, provocando una reacción furiosa con el clorato
de potasio que empapaba la cinta de papel enrollada alrededor del tubo de
vidrio.
*Boom*
La gasolina que empapaba el interior
del camión, la caja trasera y los alrededores del sedán se inflamó de golpe,
engullendo todo en un mar de llamas negras y espesas.
Gánster 7: ¡Guh … gaaaaaaahhh!
Gánster 4: ¡Uwa, aaahh!
El asiento del conductor de la
camioneta quedó teñido de rojo oscuro tras la explosión de gasolina, y desde la
caja trasera, igualmente devorada por las llamas, brotaron gritos
desgarradores. De las gargantas chamuscadas surgieron aullidos que sonaban como
flautas rotas…
De igual manera, en el sedán envuelto
por las llamas de la gasolina, una silueta humana ardiente se retorcía en
agonía… y entonces …
Honus: ¡¡Gah, haaaaa!! ¡Mierda!
¡Mierda!
Honus, con el traje ennegrecido y
chamuscado en varios lugares, abrió la puerta de golpe y cayó rodando por el
suelo, arrastrándose desesperado para huir. Con un gesto frenético, se sobaba
la cabeza carbonizada, como si quisiera arrancarse el dolor mismo...
Honus: ¡Guh …! ¡Maldito… italiano de
mierda!
El único que logró escapar fue Honus.
Desde la parte trasera de la camioneta
se alcanzaban a distinguir un brazo y un rostro en llamas, pero pronto las
flamas de fuego los devoraron hasta hacerlos desaparecer. El sedán, por su
parte, ardió con violencia al prenderse el tanque de combustible, y una
explosión desgarradora lo envolvió todo en una nube de fuego y humo.
Honus: ¡Uh, huuuhhh! ¡Maldito Iván …!
¡Mas vale que recuerdes esto, maldito!
Honus, mientras sacudía con
desesperación su ropa y su cabello chamuscados, se arrastraba por la calle
iluminada por las llamaradas rojinegras de la explosión. Como un insecto
miserable, huyó hacia la oscuridad.
………………………………………………………………………………………..
*Boom*
¡! ¡¿Qué fue eso …?!
En el preciso momento en que había
dejado de pensar en ellos y me encontraba buscando a Iván…
Por la brecha se filtró un resplandor
rojinegro, y al mismo tiempo un estruendo sacudió el edificio.
¿Bakshi …? Cuando estaba entrecerrando
los ojos …
Bakshi: ¡Gian! ¡Cierra bien los ojos!
¡¿Qué?! Pero, al escuchar la voz de
Bakshi, instintivamente cerré los ojos.
Allí, dentro del almacén donde me
encontraba de pie …
Gian:
¡Ngh! ¡Uh, guuh … ¡ ¡Cof, cof, cof …!
Un destello rojizo se extendió por el
almacén, completamente oscuro. Casi me lastimé los ojos, pero mientras apartaba
la mirada...
Entre el humo que brotaba a borbotones
de las llamas… cuando el destello se desvaneció y se transformó por completo en
un fuego que recordaba a fuegos artificiales…
¡Kuh …! ¡Ese maldito bastardo! ¿Dónde
está …?
Iván: Ese bastardo, ha escapado … ¡uh!
¡ah!
Ahí está. Justo frente a mí. Y yo
estoy, frente a él.
Ambos estábamos de pie muy cerca uno
del otro.
Gian: ¡Bastardo …!
Iván: ¡Gian!
Gian: ¡Iván …! ¡Bastardo …!
Iván: ¡! ¡¿S-Sobreviviste?!
Iván y yo… no nos movemos. Las
boquillas de nuestras armas apuntan directamente a los ojos del otro,
disparando fuego invisible. Esos mismos ojos, imposibles de ver, lanzan llamas
mientras nos enfrentamos.
Gian: ¡Finalmente … te he encontrado!
¡¿Qué significa esto …?!
Iván: ¿Por qué … estás tú aquí …?
No importa quién apriete el gatillo. Ni
quién lo reciba. Ambos acabaremos con los ojos y la cabeza destrozados,
muertos. Iván y yo, frente a ese precipicio de la muerte…
Ninguno de los dos nos movemos. Sin
embargo, lo miré clavándole la vista... y un quejido se me escapó, salida de
una pasión en lo más íntimo del vientre que había consumido y pulverizado hasta
la misma rabia.
Gian: ¡¿Por qué ….?! ¡Cazzo!
(mierda)
Iván: ¡¿Por qué?! ¡Fuck!
Iván y yo gritamos al mismo tiempo… y
luego, como perros callejeros que fallan al morder, chasqueamos la mandíbula y
volvimos a mirarnos fijamente.
Gian: ¡Guh!
Iván: ¡Kuh …!
¡Maldita sea! ¿Por qué estoy perdiendo
el tiempo en esto!? Desde fuera del almacén aún se escuchan los rugidos de las
llamas… Esto no pinta bien. La policía, o algún otro mafioso, podría aparecer
en cualquier momento.
Yo … Todavía enfrentándome a Iván con
las armas apuntadas, escupí algo negro y abrasador de la boca.
Gian: ¡Qué aspecto tan patético …!
¡Maldito Iván!
Iván: ¡¿Qué dijiste?!
Gian: ¡TÚ …! ¡USTEDES! ¡¿NO
HABÍAN PLANEADO TRAICIONARME EN LA PRISIÓN Y VOLVER A DAIVAN CON ROSTROS LLENOS
DE SATISFACCIÓN?!
Gian: ¡¿Entonces, qué carajos significa
este aspecto tuyo?! ¡Pensé que solo te hacías el tonto, aunque la ciudad
estuviera hecha un desastre… y ahora, ¿qué haces atrapado por alguien como
Honus, maldita sea…!
Iván: ¿Qué …? ¿Te traicioné …? ¿Yo, a
ti …? ¿Qué estás diciendo …?
Gian: ¡Bastardo! ¡Mira que actuar como
si no supieras de lo que hablo!
Iván: ¡N-Nosotros, allí …!
Gian: ¡¿Me estás queriendo decir que no
fue así?! ¡EN ESA PRISIÓN …! ¡CAÍ JUSTO EN SU TRAMPA …! ¡MIERDA! ¡ME
ABANDONARON, ME DEJARON TIRADO COMO BASURA!
Cuando llegué a escupir todo eso… pude
ver el rostro de Iván, que parecía hecho de fuego, y sus ojos temblar con un
estremecimiento.
Iván: Ya veo … Cierto …
El cañón del arma no se movió, pero… el
cuello de Iván, como si no pudiera soportar el peso de su propio cráneo, se
dobló lentamente.
Iván: Yo … nosotros … Es verdad. Gian,
te dejamos atrás.
Iván: Fuiste tú quien me sacó de esa
maldita cárcel… pero nosotros… no pudimos ir a rescatarte…
Gian: ¡Y por eso yo ….! Espera, dijiste
¿rescatarme …? ¿Qué carajos estás diciendo?
Iván: ¿Me preguntas qué estoy diciendo
…? ¿Hah? Fuiste a buscar a Giulio, hubo un malentendido, y …
Gian: ¡¡ … !! ¡¿Giulio y los demás
están bien?! ¡¿Los cuatro volvieron a Daivan?!
Iván: Sí. Bernardo, Luchino … Giulio
están bien. ¡Más bien, tu … Gian!
Iván: ¡¿También lograste escapar de es
jodida prisión?! ¡Tu, … bastardo! ¡Fuck! ¡¿En dónde has estado y qué has estado
haciendo todo este tiempo?!
Iván: ¡¿Por qué carajos regresaste?!
¡Si ese maldito vejestorio te encuentra, esta vez te matará!
Gian: ¡¡ ¡Bastardo! ¿Cómo te atreves a hablar
conmigo con esa jodida boca?
Apreté los dientes con tanta fuerza que
sentí que iban a astillarse. Mi dedo, apoyado en el gatillo, se tensó con
rigidez.
Justo en ese momento …
¡¿?!
Iván: ¡Brilla mucho!
¡¿Qué diablos …?! Con el repentino
destello, yo… y también Iván, fuimos cegados y nos quedamos paralizados en el
lugar.
Y frente a mí …
Bakshi: Oh ~ que expresiones tan buenas
tienen en su cara, chicos. ¿Debería hacerlo una vez más? Tch, quema …
Se trataba del bastardo de Bakshi.
Eliminó a los guardias de afuera y luego... rompió la persiana...
Hasta ese momento me había olvidado por
completo de su existencia. Era Bakshi, que ahora sostenía entre los brazos la
enorme cámara caída en el suelo, mientras cambiaba el flash…
Con una mueca que se abría como una
luna creciente, dejó escapar una carcajada chirriante mientras nos miraba a
Iván y a mí. Yo, todavía atónito, apenas podía reaccionar.
Gian: ¿Qué …? ¿Qué carajos estás
haciendo …?
Pero Bakshi no respondió. Con
movimientos expertos, sacó la placa seca de la parte trasera de la cámara y la
reemplazó por una nueva, y luego…
*flash* (aquí Bakshi volvió a
tomarles una foto con el flash)
Iván: ¡Uhh! Tu … ¡mierda!
Finalmente, Iván se movió y se cubrió
los ojos con las manos. Bakshi nos tomó la segunda foto, y, con la misma
destreza de siempre, volvió a cambiar la bombilla y la placa seca de la cámara.
Iván: ¡¿Pero qué carajos pasa contigo?!
No puede ser, Gian … no me digas qué el es tu …
Gian: ¡Cállate! ¡Por otro lado, hey,
Bakshi!
Pero Bakshi, como era de esperarse, no
respondió. Sosteniendo la cámara, esta vez apuntó a otro objetivo.
Rosalía: Uh …
Iván: ¡Ah, bastardo! ¡¿Qué carajos
estás haciendo?! ¡Ah! ¡Señorita!
Bakshi, tarareando mientras trabajaba,
cambió la bombilla y la placa seca, y esta vez enfocó a ese hombre corpulento,
ensangrentado y retorciéndose por el suelo tras haber sido alcanzado por mi
disparo…
Bonabita: ¡Guh … giiih!
Empujó y volteó al tipo llamado Bonavita
(nta: a partir de este momento, cambiaré el nombre de Bonabita por Bonavita),
dejándolo boca arriba, y luego, apuntando la cámara hacia ese gordo que
chillaba como un cerdo…
Bakshi: Muy bien. Así está bien.
Bakshi abrazaba el montón de placas
secas que había fotografiado y soltaba una extraña risita. Sus ojos me miraban…
¿qué demonios? Sonreía, pero no era una sonrisa de verdad. Este tipo no estaba
sonriendo en absoluto.
Gian: ¿Fuiste tú el que ataco allá
afuera? Me has salvado. Por cierto, tu …
Gian: Desde hace un rato, has estado
tomando fotos sin parar… ¿qué demonios estás pensando…?
Iván: ¡Hey, Gian! ¡¿Quién carajos es
ese bastardo espeluznante?!
De repente, Bakshi nos llama a Iván y a
mí, que seguía apretando los dientes, luego su rostro de repente se puso
serio... y sacó una foto de dentro de su chaqueta y nos la mostró.
Bakshi: Más importante que eso … ¡Miren
esto, la mejor toma de ese Sasquatch!
Nta: El Sasquatch (mejor conocido como
El pie grande) es parte de las leyendas y el folclore de los pueblos indígenas
de Norteamérica, y se asocia con el Yeti del Himalaya.
Bakshi: ¡Vaya~, valió la pena comprar
la nueva Leica solo por este chico!
Iván: ¿Hah …?
Gian: ¡B-Bastardo! ¡¿Cuándo tomaste esa
fotografía?! En serio, ¿qué tanto estás haciendo …?
Ese maldito Bakshi, después de hacer
ondear y guardar la foto donde aparecía un tipo… delgado pero parecido a un
gorila… de repente …
Se acercó a mí como si fuera a
abrazarme.
Bakshi: ¿Me preguntas qué es lo que
estoy haciendo…? Ver a mi querido Honey, discutiendo con su exnovio… no puede
evitar hacer algunas bromas o no habría manera de calmarme…
Bakshi: Sentía que podría matar a ese
tipo en cualquier momento. Y eso sería malo, ¿verdad~?
Gian: ¡! ¡Y-Ya entendí! Me has salvado,
Bakshi.
Iván: ¿Q-Qué …? ¿Hah …? ¿Qué carajos
estás diciendo maldito loco? ¿Estás bien de la cabeza …? Espera, ¿qué …?
Iván: ¡¿Has dicho Bakshi?! No puede ser
… este tipo es … ¡¿aquella cucaracha …?! ¡¡Ah, aahhh!! ¡Fuck! ¡¿Es en serio?!
Finalmente. En la mente de Iván, la
imagen de ese maldito dinosaurio que tenía delante se superpuso con la del tipo
con el que había pasado el tiempo en prisión.
Iván: ¡B-Bastardo! ¡Maldito gánster!
¡¿Por qué carajos estás aquí?! ¡Ngh! ¡No me digas que ….! ¡Eres de ese maldito
Honus, su …!
Bakshi: Ah, ya cállate cabeza de
calabaza.
Iván: ¡¿A quién le dices calabaza,
imbécil?!
Gian:
Iván.
Iván:
¡! Gian, tú …
Esta vez, el único que lanzaba una
mirada desafiante era el cañón de mi pistola. Al ser fijamente observado por
él... Iván, aun sujetando su Colt, dejó escapar un gruñido bajo.
Gian: Así que tú… fuiste vendido por
este gordo, ¿no? ¿Y el que te compró fue el gordo de los GD?
Iván: Sí … Mierda, he caído hasta el
fondo ….
Cazzo. Vuelvo a guardar el Luger en la
funda del cinturón. El cañón, todavía caliente, me golpeaba la zona baja del
vientre y, por ese dolor... logré calmarme un poco.
Gian: Hazte a un lado, Iván.
Me adelanté frente a Iván y pisoteé el
vientre de Bonavita, que se retorcía con el traje —aparentemente caro— cubierto
de sangre y vómito.
Bonavita: ¡Guah….! ¡Kuhh! ¡P-Para …!
Gian: Iván. Yo... ni en ti ni en los
demás, confío ni un ápice. Recuérdalo.
Iván: ¿? ¿Qué? Gian, tu …
Metí los dedos en el cuello de la
camisa y mostré las marcas de haber sido mordido por Bakshi y las cicatrices en
el lugar donde estaba el tatuaje CR:5.
Iván: ¡! ¡¿Q-Qué …?! ¡T-Tu …!
¡¿Haaaah?!
Deslicé la mano y aparté el borde de la
camisa. Entonces dejé al descubierto, frente al aire, el oscuro tatuaje de GD
que estaba justo delante de la corredera del Luger.
Iván: ¡T-Tu …! ¡¿Qué significa esto …?!
¡Esto es algo que no podrías pagar ni aunque te mataran!
Gian: ¿Matarme …? ¿A mí? ¿La
organización? ¿Ustedes? ¡Hah, inténtelo! Para eso es que …
Gian:
¡Volví a Daivan!
Iván:
¡! Gian …
Bonavita: ¡Guh, gaahuggg!
Al gordo miserable que, tras recibir
una patada mía en el estómago, lloraba con la cara cubierta de vómito y sangre…
le dije:
Gian: Oh, señor ~ ¿no le importaría
hablar un momento conmigo? Ya no hay mucho tiempo, ¿lo entiendes?
Bonavita: ¡Guh … bugg …! A-Ayúdame …
por favor … te lo suplico … Llama a un doctor ….
Gian: Si hablas te ayudaré a
alivianarte de tu dolor. ¿Qué diablos ocurrió con CR:5? ¿Por qué no aparecen el
jefe ni los capitanes?
Gian: ¿Por qué esos bastardos de Honus,
Chicago y la mierda de Nueva York andan paseándose por Daivan como si nada?
Dilo, galán ~
Bonavita: Y-Yo … ¡n-no lo sé! ¡No
miento!
Bonavita: ¡Gaaahg! A-Ayúdenme … ¡Es la
verdad …! La reunión de los capitanes… allí, Iván… ¡Por desobedecer órdenes y
fugarse de la prisión por su cuenta, ha cometido un crimen…!
Bonavita: ¡Originalmente le
correspondía la pena de muerte y, sin embargo, por alguna razón, solo lo tenían
encerrado…!
Bonavita: Si ese cabrón de Bondone no
lo matara nunca, entonces... sí lo entregáramos a Honus de los GD, le cortarán
la cabeza al instante...
Bonavita: ¡Aun así ...! ¡Honus, ese
cabrón, tenía planeado convertir a ese perro en uno de los nuestros! Yo... fui
traicionado, sólo me engañaron...
Iván: ¡! ¡Maldito insecto!
Gian: Espera, ¿has dicho que ellos
desobedecieron las ordenes …? Pero, si nosotros solo estábamos siguiendo las
órdenes del jefe ….
¿Qué significa esto …? El jefe … no puede ser.
Bonavita: ¡Todo fue cosa de la Cúpula
directiva! Por favor, ayúdame... ¡Si Cavalli me encuentra... me matarán!
(Nta: Cúpula directiva se refiere a un
órgano de liderazgo compuesto por miembros estacados, como la Comisión
de la Mafia Siciliana (también conocida como Commissione o Cupola),
que toma decisiones importantes sobre asuntos internos y resolución de
disputas.)
Bonavita: Uh, uhh … ¡antes de que eso
pase ...! ¡Cierto …! ¡Si me ayudan, les daré a esa mocosa de allá … ella es la
nieta de Cavalli!
Bonavita: Si la toman como rehén,
podrán hacer que Cavalli … ¡ugh, huhh!
Pisé con fuerza el vientre del tipo
gordo…
Gian: Fue una lastima lo de antes,
guapo. ¿Aún quieres probar a esa enana?
Bonavita: Uh, guuh … y-yo te la doy …
¡¿uugh?!
Saqué de mi bolsillo del pecho la
última bomba de vidrio hecha por Bakshi y la puse en la boca del gordo y gritón
bastardo.
Gian: No te contengas. Este coño es
mucho más excitante que el de una niña pequeña. Disfrútalo.
Diciendo eso, le di una patada fuerte
al gordo en la mandíbula. Al mismo tiempo que el gordo gritaba …
Bonavita: ¡Guh, uuhhh!
*Boom*
Bonavita: ¡Guh, goaahg!
El rostro del maldito gordo se
carbonizó al instante; de su boca, abierta como un leño ardiendo, y de su
nariz, brotaron llamas blancas como relámpagos. En el aire se mezcló el hedor
insoportable del ácido sulfúrico consumiendo carne.
Iván: ¡! Kuh …
Gian: Hah, ¿Qué te pasa? ¿De qué tienes
miedo?
Entonces, el rostro de Bakshi se acercó
a mi hombro, deslizándose hasta el cuello como una serpiente, y me susurró algo
en voz baja.
Bakshi: Estaremos en problemas si no
salimos de aquí pronto. Guardemos la respuesta del acertijo para más tarde.
Gian: Si, lo siento. ¡Cazzo!
Justo cuando escupí esas palabras,
desde el otro lado de la persiana que había sido destrozada por la explosión,
escuché el sonido de un vehículo que pasaba y se detenía.
TRADUCCIÓN: SAKURADA DI

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