Shizuma: - Perdón por contarle algo tan
desagradable. Sin embargo, para que pueda ponerse realmente en mi lugar, le
ruego que tenga un poco de paciencia.
Shizuma: - Fue hace dos años. Aquel día
había sido invitado por la familia de mi hermano y estaba disfrutando de las
vacaciones de otoño.
Shizuma: - La casa de verano daba al
lago, y mi hermano y su hijo estaban jugando en un bote.
Shizuma: - Entonces, de repente, empezó
a hundirse delante de mis propios ojos…
Ōsaki: - ……
Shizuma: - Era porque el bote era viejo
…
Ōsaki: - ¿Y cómo es que eso se
relaciona con un asesinato?
Shizuma: - No lo entiendo en absoluto.
La policía también concluyó que se trató de una muerte por ahogamiento
accidental. Sin embargo, unos parientes de mi cuñada empezaron a ir diciendo
por ahí que yo era el culpable.
Shizuma: - Es absurdo. Que yo matara a
mi propio hermano, estando además solos los dos…
Shizuma: - La denuncia fue retirada
enseguida. Pero…
Shizuma: - Yo mismo aún me reprocho lo
ocurrido. Pienso que, si hubiera remado un poco más rápido, quizá habría podido
agarrarles la mano a los dos…
Shizuma: - Discúlpeme ….
Ōsaki: - Muchas gracias. He entendido
la situación.
Y así, le respondí con palabras lo más
desapasionadas posible.
No soy ni policía ni psiquiatra, y una
empatía irresponsable podría acabar hiriéndolo aún más.
Ōsaki: - Y por otro lado, hay algo que
quisiera decirle.
Me quité los guantes. Al darle la
vuelta a la mano y mostrársela, él torció el rostro con un gesto de horror.
Luego me miró fijamente con una expresión de incredulidad.
La palma de mi mano estaba enrojecida,
como si le hubieran arrancado la piel. La carne sobresalía de forma irregular,
y no había líneas en la palma que la delimitaran.
Ōsaki: - La quemadura tuvo un mal
pronóstico y dejó secuelas. Lo mismo ocurrió con la mano derecha.
Shizuma: - …..
Ōsaki: - En caso de que alguien lo vea,
lo explicaré como un accidente causado por negligencia.
Ōsaki: - Las quemaduras suelen curarse
en el transcurso de aproximadamente un mes, así que, Shizuma-san, ya no será
necesario que finja sentir dolor a partir de ahora.
Shizuma: - ¿Tus heridas van a quedarse
así para siempre?
Cuando intenté volver a ponerme el
guante, el Shizuma-san puso su mano sobre la mía.
Aunque la piel de la mano es gruesa y
cubre la herida, y en teoría debería tener poca sensibilidad, la elevada
temperatura de su cuerpo se percibe de una forma extrañamente clara…
Shizuma: - Estamos en una época en la
que incluso se pueden tratar los queloides causados por la bomba atómica. Si el
problema es económico, yo puedo ayudar.
Ōsaki: - Puede que a otros les resulte
doloroso de ver, pero yo ya estoy acostumbrado.
Ōsaki: - Bueno, eso es todo por hoy.
Ōsaki: - También informaré sobre las
personas con las que me reuní. Presentaré un informe por medio de la oficina,
así que le ruego lo reciba en una fecha posterior.
Al retirar la mano, la de él cayó sobre
la mesa, quedando tal como estaba. Aparté la mirada y empecé a prepararme para
irme.
Mi vaso llevaba tiempo vacío; el de
Shizuma-san, en cambio, aún estaba a la mitad.
Shizuma: - Ōsaki-kun.
Ōsaki: - ……
Shizuma: - Es verdad que quiero que
seamos hermanos.
Shizuma: - Mi padre no me quiso. Porque
nací como el segundo hijo, una posible chispa que podía provocar disputas por
la herencia familiar.
Shizuma: - Fue una niñez muy solitaria…
Shizuma: - Pero yo amaba a mi padre y a
mi hermano. Sin embargo, el amor es cruel: solo existe de verdad cuando la otra
persona lo acepta.
Ōsaki: - ……
Shizuma: - Así que, Ōsaki-kun.
Shizuma: - Yo tengo amor de más. Cuando
vuelvas de la isla, bebamos algo.
En cuanto terminó de beber el café,
alzó el vaso y, como si estuviera ebrio, le brillaron los ojos con un fulgor
intenso.
Me estaba dirigiendo una clase de
afecto sospechoso, impropio de lo que normalmente se intercambia entre un
detective y su cliente.
¿A cuántas personas habrán atrapado ya
esos ojos que parecen querer poseerlo todo?
No debo creerlo. Esta es la mirada de
alguien que sabe seducir y manipular a los demás…
Dejé el dinero correspondiente a dos
cafés y, tras inclinar levemente la cabeza en señal de despedida, salí del
local.
De este modo, la reunión se dio por
concluida tras unas dos horas.
Afuera, el sol caía con fuerza y el
aire todavía guardaba el calor de agosto. Pienso que un sol abrasador resulta
tan molesto como un aguacero torrencial.
…………………………………………………………………………………………………………………
La Agencia de Detectives Shinkiba se
encuentra a ocho minutos a pie de la estación de Fujisawa, en el entresuelo de
un edificio de tres plantas.
A través del cristal esmerilado de la
puerta se veía la silueta de alguien trabajando con diligencia, y al darse
cuenta de mi presencia, fue él quien vino a abrirme.
Shinagawa: - Senpai (sufijo
honorífico que se usa para referirse a una persona superior en ámbito laboral o
académico), bienvenido.
Él es Shinagawa-kun.
Tenía un aspecto algo distraído y una
voz lánguida, estirada por la desgana. Sin embargo, en su interior era un joven
dotado de una aguda capacidad de observación.
De baja estatura, él se especializa
principalmente en labores de seguimiento y, en los días en que no hay nada que
hacer, se ofrece por iniciativa propia a encargarse de la limpieza; es un gran
trabajador.
Cuando le pregunté por qué le gustaba
tanto limpiar, una vez me respondió con sequedad: “Solo lo hago porque nadie
más lo hace”.
La Agencia de Detectives Shinkiba era
una oficina pequeña, envuelta en una quietud que hacía honor a la palabra
“silencio”.
El representante, Shinkiba-san, abrió
el periódico cubriéndose el rostro y, sin mirarme siquiera, dijo un “buenos
días” completamente fuera de lugar.
Para alguien que se levanta después del
mediodía, no había nada de incorrecto en ese saludo.
Shinagawa: - Mm, senpai… esto huele a
cigarrillos Peace.
Ōsaki: - Sí. Es la marca que fuma el
cliente con el que me reuní hoy.
Shinagawa: - ¿Ese tipo es de los
complicados, testarudo y muy obsesivo… o me equivoco?
Ōsaki: - Ni idea. Me pregunto de que
tipo será.
Shinkiba: - Vamos, vamos,
Shinagawa-kun. No está bien hablar de alguien al que ni siquiera has conocido
basándote en suposiciones.
Shinagawa: - Es un ejercicio para
intentar deducir cómo es una persona a partir de su olor.
Shinkiba: - Eso no es más que un
prejuicio.
Shinagawa: - Entonces, Shinkiba-san,
que le gustan los Golden Bat, ¿es usted un hombre de mente abierta, alegre,
despierto, y alguien competente?
Shinkiba: - Si, es correcto.
También era hábil manipulando a los
adultos. Halagado, Shinkiba-san se refugió de nuevo en el periódico, con gesto
pensativo.
Shinagawa: - Por cierto, senpai. Esta
mañana llego un paquete para usted.
Trajeron una caja rectangular de
paulonia. Al acercarse a mí, Shinagawa-kun se frotó los labios, murmurando algo
entre dientes.
Shinagawa: - El destinatario también
fue indicado de palabra, y tampoco figuraba el remitente… Además, era un
repartidor que no me resultaba familiar…
Shinagawa: - ¿Qué significa esto?
La madera color lino estaba atada con
una cuerda negra. A simple vista no parecía un envío común, así que no era
extraño que Shinagawa-kun desconfiara. Incluso yo, que sabía que esto llegaría
hoy, me quedé sin aliento al verlo.
Al abrir la caja de paulonia, dentro
había un traje de luto, unos zapatos y un maletín de cuero negro… Era un envío
del señor Shizuma-san. Probablemente había contratado a un mensajero, sin
recurrir al servicio postal.
Shinagawa: - ¿No era que el encargo
consistía en ir en su lugar a un acto fúnebre?
Ōsaki: - Voy a probármelo. ¿Podría
revisar si no hay costuras sueltas?
Shinagawa: - Si.
Me puse el traje de luto.
La chaqueta encajaba perfectamente en
los puños y en las muñecas. Aunque tengo los hombros anchos, no quedaba ni
apretada ni holgada. Tampoco era necesario ajustar el largo del pantalón.
Era como si lo hubieran confeccionado a
medida para mí…
Shinagawa: - Le queda muy bien.
Ōsaki: - No es algo precisamente digno
de elogio. Para vestir un traje de luto, se necesita que haya un muerto.
Me quité el traje de luto enseguida y
lo devolví con cuidado a la caja de paulonia.
Shinagawa: - Esta ropa tiene impregnada
el aroma de cigarrillos Peace.
Shinagawa: - Está limpio, pero todavía
queda un ligero olor…
Ōsaki: - ¿Hay algún problema con eso?
Shinagawa: - ¿Acaso es normal fumar con
un traje de luto puesto?
Ōsaki: - Seguramente necesitaba un
respiro; estaba tan conmocionado por la muerte de su padre.
Shinagawa: - ……
Ōsaki: - ¿No opinas lo mismo?
Shinagawa: - No creo que sea porque
haya estado conmocionado.
Shinagawa: - No siento ninguna tensión.
Aunque por fuera parezca que está triste, por dentro probablemente encuentra el
asunto un poco molesto.
Shinagawa: - Creo que es una persona
sin corazón.
Ōsaki: - Shizuma-san es una persona
amable. También se preocupa mucho por mí.
Shinagawa: - ¿En serio …?
Ōsaki: - Sí.
Shinagawa: - ¿Me equivoqué en mi
juicio?
Ōsaki: - Antes que nada, ¿hay novedades
sobre la investigación que te pedí?
Shinagawa: - Ah, sí …
Aunque podría haber regresado
directamente a casa, pasé por la oficina para escuchar el informe sobre cierta
“investigación” que le había encargado a Shinagawa-kun.
Sacó un sobre marrón y esparció su
contenido por toda la superficie del escritorio.
Shinagawa: - Esto… es un mapa de los
daños de guerra de cierta ciudad.
Tinta roja estaba marcada sobre el
complejo y minucioso plano urbano.
Las zonas marcadas en rojo representan
las áreas donde cayeron bombas incendiarias y que fueron destruidas por los
incendios.
Un mapa de daños de guerra es un
documento que registra los perjuicios causados por los bombardeos aéreos de
hace diez años. Y, por alguna razón, había “dos” mapas.
Shinagawa: - Este fue registrado tres
meses después del final de la guerra, y…
Shinagawa: - Este, en cambio, se
registró un mes después.
Shinagawa: - Al compararlos
superponiéndolos, el segundo presenta una mayor cantidad de áreas en rojo.
Rojo, es decir, lugares donde se
produjeron incendios a causa de los bombardeos aéreos.
Shinagawa: - El número de áreas
afectadas ha aumentado.
Ōsaki: - Es posible que el segundo
simplemente refleje la información de forma más exacta.
Shinagawa-kun negó con la cabeza antes
de que pudiera terminar de hablar.
Shinagawa: - El primero fue producido
por una empresa cartográfica privada, mientras que el segundo fue realizado por
la Compañía Constructora Daiba.
Shinagawa: - Al parecer, la primera
empresa contrató a los residentes de las zonas afectadas y los hizo recorrer el
lugar para completar el mapa… Por ejemplo, ¿creen que podrían haber pasado por
alto un lugar como este?
Shinagawa-kun señaló un lugar en el
primer mapa. Aunque los alrededores estaban pintados de rojo, había un espacio
blanco.
En el segundo mapa, el que elaboró la
Compañía de Construcción Daiba, ese mismo lugar está completamente marcado en
rojo.
Al compararlos, había varios lugares
así… Shinagawa-kun, con su silencio, mostraba claramente su enojo al respecto
Shinagawa: - ¡La Compañía de
Construcción Daiba se aprovechó de los daños de la guerra para apropiarse de
tierras!
Shinagawa: - Aquí está la prueba.
Especialmente esta zona que está marcada en grande: en el mapa anterior no
aparece como destruida.
Shinagawa: - Aquí es donde se encuentra
hoy la residencia Daiba.
Ōsaki: - ……
Algunos sobrevivieron a los bombardeos,
como yo, mientras que otras familias desaparecieron por completo.
También desaparecieron los registros de
tierras que servían para demostrar la propiedad, y durante un tiempo hubo
muchas parcelas “flotantes” en Tokio…
Shinagawa: - La construcción de Daiba
se convirtió después en un campo de ruinas, y fue entonces cuando se reclamaron
los derechos sobre estas tierras.
Shinagawa: - La parte recién pintada de
rojo es prueba de lo que se ha arrebatado, y para los residentes que no
desalojen, seguramente habrá medidas violentas…
Ōsaki: - ¿Hubo algún testimonio de ese
tipo?
Shinagawa: - N-no… no hemos realizado
entrevistas… pero sí hay métodos similares que se han usado.
Shinagawa: - Lo que hace que la
Constructora Daiba sea aún más maliciosa es que, de este modo, incluso rehacen
los mapas para encubrir sus crímenes…
Shinagawa: - Todos los mapas de la zona
han sido reemplazados por los de la Constructora Daiba, y los mapas antiguos
apenas se pudieron encontrar en los archivos de las fuerzas estadounidenses.
Ōsaki: - Gracias. Con esto, den por
concluida la investigación.
Frunciendo el ceño ante esa respuesta
tan seca, Shinagawa-kun dio un paso más, convencido de que la conversación aún
no había terminado.
Shinagawa: - Senpai, ¿no puede rechazar
la solicitud de Daiba Shizuma?
Shinagawa: - Si aceptas un encargo de
un lugar tan sospechoso, siento que algo malo le pasará, senpai…
Shinagawa: - Más bien, ¿no sería mejor
revelar los secretos ocultos de Daiba Construcciones por el bien de la gente?
Ōsaki: - Nosotros no estamos en
posición de juzgar los crímenes.
Shinagawa: - Pero fue usted quien lo
dijo, ¿no, senpai? Que investigáramos el mapa de los alrededores de la
residencia Daiba…
Shinagawa: - No será que, en realidad,
¿usted también está enojado?
Ōsaki: - No tengo ninguna intención
oculta.
Shinagawa: - Nm …
Es raro que Shinagawa-kun sienta tal
antipatía hacia mí hasta este punto. No, es su ira hacia la injusticia.
Shinkiba-san también percibió la
tensión y, silenciosamente, asomó la cabeza desde un lado del periódico para
mirarnos. Fingiendo que no pasaba nada, volvió a sumergirse en las páginas.
Ōsaki: - No tengo intención de
traicionar al cliente. Solo quería saber sobre Daiba Construcciones.
Ōsaki: - Solo como conocimiento, nada
más.
Shinagawa: - ¿Me estás diciendo que me
quede callado ante una ocupación ilegal?
Ōsaki: - Desecha cualquier pensamiento
innecesario.
Las áreas recién pintadas de rojo son,
sin duda, todos terrenos de Daiba Construcciones, y no son solo los residentes
quienes compran esos terrenos.
Es un hecho bien sabido que, tras el
vacío legal, los derechos sobre la tierra se han vuelto ambiguos. Los “ricos”,
con tal de poder decir que compraron la tierra legalmente, consideran
secundario de dónde proviene exactamente el dinero.
Enfrentarse a Daiba Construcciones… eso
significa, en otras palabras, empezar a pelearse con el “poder”.
Ōsaki: - Sin embargo, con esto, queda
claro que la familia Daiba es odiada.
Ōsaki: - Gracias a ti, Shinagawa-kun.
Tendré cuidado.
Con esto, la conversación debería haber
terminado. Sin embargo, Shinagawa-kun todavía mostraba un rostro preocupado.
Shinagawa: - Me convertí en detective
porque quiero ayudar a la gente.
Ōsaki: - Shizuma-san también está
cruzando por problemas.
Shinagawa: - Es satisfactorio ver a una
mala persona en apuros.
Ōsaki: - Un detective no debe tener
juicios de lo bueno o lo malo. Creer que uno está en posición de juez es
arrogante.
Shinagawa: - …..
Aunque se lo decía de manera tajante,
le entregó los mil yenes envueltos.
Ōsaki: - Toma.
Shinagawa: - N-no. Esto no es trabajo,
lo hice por usted, senpai…
Ōsaki: - El cumpleaños de tu hermano se
acerca. Por favor, usa esto como regalo para celebrarlo.
Ōsaki: - Si ya tienes preparado su
regalo, entonces úsalo para tu pasatiempo.
Ōsaki: - ¿No dijiste que había una
actuación que querías ver el mes que viene? ¿Era de la Compañía de Teatro de
Flauta?
Shinagawa: - Es Plutón.
Lo recordaba, pero solo quería
entusiasmar a Shinagawa-kun.
Aceptó el dinero con ambas manos a
regañadientes. Parecía que todo había quedado resuelto, y al fin pude respirar
tranquilo.
Como su madre es enfermiza,
Shinagawa-kun ejerce de detective para sostener la economía familiar. Al
parecer, seguir al grupo teatral “Pluto” es su manera de relajarse.
Shinkiba-san también sonrió, aliviado
por la armonía del momento.
Dos años atrás, antes de la llegada de
Shinagawa-kun, la compañía era un lugar silencioso compuesto únicamente por
Shinkiba-san y por mí. Como único discípulo y más joven del grupo, Shinkiba-san
y yo contemplábamos cómo crecía, rebosante de vitalidad…
Aun así, en los ojos de Shinagawa-kun
se agitó de nuevo una fuerte inquietud.
Shinagawa: - Senpai …
Shinagawa: - Al parecer, Ōejima se
encuentra en una zona muy remota, más allá del archipiélago de las Siete Islas
de Izu.
Shinagawa: - Al parecer, aun a finales
de septiembre hace calor y llueve bastante.
Ōsaki: - Veo que investigaste.
Shinagawa: - Estoy preocupado. Como que
… tengo un mal presentimiento.
Ōsaki: - ……
Shinkiba-san también estaba escuchando
todo eso, oculto tras el periódico.
Para disipar las preocupaciones de
ambos, asentí con firmeza.
Ōsaki: - Déjenmelo todo a mí.
El presentimiento de nuestro joven
detective resulta ser acertado.
No se trata de un fenómeno espiritual,
sino de una aguda capacidad para captar la maldad que desprenden las personas.
De ser así, ¿quién es el origen de esta
malicia?
Al recordarlo, Shizuma Daiba aparece
sonriendo, tranquilo por haber encontrado un sustituto.
Surge también el recuerdo de Sahee
Daiba, que lo fulmina con la mirada, imponiéndole en silencio que cargue con
este peso.
Aun así, no son ellos: no hay en ellos
odio hacia mí.
La verdadera naturaleza de la malicia
que muestra la misma sombra tanto a los detectives novatos como a los más
experimentados…
Pienso que la respuesta es el
“cliente”.
Incluso si fuera una ceremonia
conmemorativa de la familia, en circunstancias normales no se haría ir a los
asistentes hasta una isla aislada en pleno mar, y menos con previsión de
tormenta.
Llegar a Ōejima será, sin duda, una
travesía larga y nada sencilla. Los asistentes ya se encuentran bajo la
“malicia latente” del cliente…
………………………………………………………………………………………………………………..
--- El día de salida ---
En la tarde del 2 de septiembre. A las
6:00 pm, desde el muelle de Uratake zarpará un buque de carga y pasajeros con
destino a Hachijōjima. Una vez en Hachijōjima, será necesario transbordar a
otro barco.
Para tomar la ruta marítima que se
dirige a la lejana Ōejima.
En el coche rumbo al muelle,
Shinkiba-san estuvo todo el tiempo murmurando en voz baja. “Mm, mm…”, intentaba
decir algo y se quedaba en silencio. Una y otra vez. Aun así, parecía que
todavía quería hacerme desistir.
Shinkiba:
- Bueno.
Ōsaki:
- ….
Shinkiba:
- Hmm …
Ōsaki:
- ….
Shinkiba:
- Bueno.
Ōsaki:
- ….
Shinkiba:
- Hmm … huh …
Shinkiba: - ¡Bueno! ¡Lo he decidido!
TRADUCCIÓN: SAKURADA DI

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