CAGE OPEN - DOMINGO
~Te adoro~
Podía
entender estar sobre el caballo si el carrusel realmente estuviera funcionando,
pero detenido así me parecía aún más incómodo.
E-Esto
es tan estúpido …
Comencé
a preocuparme cada vez menos y finalmente me cansé, esperé inerte como un
muerto hasta que Kujou-san se bajara del caballo y me dejara en el suelo.
Parece que finalmente quedó satisfecho.
Y
así, tomó mi mano y comenzó a caminar.
Konno
Teppei: ¿A dónde vamos?
Kujou
Toshiaki: Vamos a escapar de este lugar.
Konno
Teppei: ¿Eh? Pero en el anuncio decía que nos matarían si escapáramos.
Kujou
Toshiaki: Pero, podrías morir hoy de todos modos. ¿O quizás mañana? ¿Qué pasa
si esta noche o tal vez mañana por la noche? ¿Y qué tal si un participante
recuerda tu cara y viene tras de ti?
Kujou
Toshiaki: ¿Te negarías a escapar, aunque la administración pudiera matarte
repentinamente y sin ningún motivo? Podrían acusarte falsamente como pasó el
otro día. Podría haber otras personas como Momoya aquí, ¿aún así no?
Konno
Teppei: Uh …
Kujou
Toshiaki: No puedo soportar esto. Así que nos esconderemos en algún lugar,
hasta que termine el juego.
Konno
Teppei: ¿Vas en serio?
Kujou
Toshiaki: Todo estará bien. Ya tengo un lugar en mente.
Konno
Teppei: ¿D-Dónde sería …?
Kujou
Toshiaki: En la tierra de los sueños.
Este
tipo es un caso completamente perdido.
……………………………………………………………………………………………………
¿Cuánto
tiempo hemos estado caminando? Kujou-san siguió adelante sin hablar.
Simplemente miraba al cielo o al suelo, preguntándome qué iba a cenar mañana.
Kujou
Toshiaki: Hemos llegado, Konno-kun.
Oh,
¿entonces esta es la tierra de los sueños? Ya no tenía energía para suspirar,
pero aun así moví mis ojos para ver.
Pero
lo que se extendía ante mis ojos, era exactamente lo contrario a una tierra de
los sueños. Se trataba de un bosque denso y oscuro.
Konno
Teppei: ¿Dónde estamos?
Kujou
Toshiaki: Destruí todas las cámaras ocultas de este lugar. En este momento,
este lugar se ha vuelto un punto ciego.
Konno
Teppei: ¿Cámaras ocultas? No, espera un segundo. ¿No son demasiadas para que
una sola persona las destruyera todas?
Kujou
Toshiaki: No. En primer lugar, no habían demasiadas para que una sola persona
no pudiera destruirlas.
Uwah,
es mentira.
Son
el tipo de personas que instalan cámaras en calles comerciales concurridas. No
había manera de que solo hubieran puesta unas cuantas cámaras en un área donde
se estaba llevando a cabo el juego real. No, no puede ser tan conveniente como
eso.
Mientras
estaba allí, sospechosamente, Kujou-san tomó la iniciativa, caminando por un
antiguo sendero que ahora parecía más como un sendero de animales.
Era
plenamente consciente de que él iba primero, para hacerme un camino y poder
pasar más fácilmente.
Kujou
Toshiaki: Si fuera por ti, cruzaría un océano de fuego.
Konno
Teppei: Imposible.
Kujou
Toshiaki: ¿Por qué sería imposible?
Parecía
disgustado, pero lo ignoré. Era un acto sencillamente imposible.
Había
algo así como un pasamano al costado del camino que seguramente recorría todo
el sendero, pero estaba roto de aquí y allá. Quizás por eso me dio la impresión
de que podríamos deslizarnos hacia la montaña.
Konno
Teppei: ¿A dónde lleva este camino?
Kujou
Toshiaki: Si seguimos por aquí podremos bajar.
Konno
Teppei: ¿Eh?
Kujou
Toshiaki: Debería haber un camino grande al final de este sendero. Cuando
lleguemos más lejos solo tenemos que … ¡shhh!
Kujou-san
cerró la boca y reflexivamente dejó de caminar para evitar que yo siguiera
caminando.
Pude
ver a un Kibatarou en la distancia. Son dos.
Kujou
Toshiaki: Quédate aquí, Konno-kun.
Estaba
a punto de decir que también iría, pero Kujou-san se escapó con la velocidad de
un ninja antes de que tuviera tiempo de responder.
No
es muy bueno escuchando a otras personas, ¿verdad? Era como un auto fuera de
control. Además, era uno que estaba equipado con armas.
Bueno,
si se trata de él, estoy bastante seguro de que puede lograrlo incluso solo.
Pero, aún así, no tenía la costumbre de quedarme sin hacer nada. Por supuesto
que iba a seguirlo.
Konno
Teppei: Ah.
Kujou
Toshiaki: Tú sube primero, Konno-kun.
Cuando
llegué, Kujou-san ya había clavado sus tijeras en el cuello de los dos hombres.
Tirados en el suelo había dos cabezas de disfraces de Kibatarou y dos objetos
que no podía ver muy bien en la oscuridad. Probablemente eran sus
ametralladoras.
Kujou
Toshiaki: Rápido.
Kujou-san
ni siquiera me miró, sino que me indica un lugar sólo con su voz.
Ese
lugar era una valla detrás de él. Es alta, pero no tanto como para no poder
escalarla. Además de eso, y para facilitar las cosas, habían dejado un
contenedor oxidado al pie de la cerca.
Mientras
me apresuraba, le pregunté a Kujou-san al pasar a su lado.
Konno
Teppei: Pusiste esto aquí, ¿verdad, Kujou-san?
Kujou
Toshiaki: Sigue adelante y no mires atrás. Te seguiré en un momento.
No
me respondió. Kujou-san, que normalmente habla con mucha calma, hablaba muy
rápido. Así que trepé al contenedor, alcé mis brazos doloridos y me levanté.
La
altura del otro lado era menos pronunciada y parecía bastante fácil poder
aterrizar. En ese caso ayudaría a Kujou-san antes de caer.
Konno
Teppei: Kujou-san, toma mi mano …
Sin
embargo, me detuve cuando escuché pasos … o, mejor dicho, cuando sentí una
presencia. Oscuras y numerosas figuras humanas, eran alrededor de diez. El
Kibatarou que había sido apuñalado en el cuello ahora casi parecía estar
sonriendo.
Konno
Teppei: ¡Esto es malo!
Y
habíamos llegado tan lejos … Si nos atrapan, ciertamente seremos ejecutados.
Desconocido:
Con que, escapando, ¿no es así? Que cobardes.
Una
pequeña sombra salió de la masa negra de figuras y sonrió. Lo que apareció fue
un rostro y una figura que reconocí.
Konno Teppei: ¡Saiki!
Saiki Shun: ¿Oh? Parece que a pesar de ser un tonto no me
olvidaste después de todo. ¡Y llámame Saiki-san, idiota de frente grande!
Saiki
Shun: ¿Y?, ¿qué planeas hacer? Esto es un jaque mate, ¿sabes? Creo que te dije
desde el principio que te mataría si intentabas escapar.
Kujou-san
se mantuvo de espaladas a Saiki y los demás, sin moverse.
Todos
los Kibatarou levantaron sus armas en respuesta a las palabras de Saiki. Estaba
apuntando a Kujou-san.
Konno
Teppei: ¡Para!
Saiki
levantó una mano. De tal forma como si les indicara que atacaran.
¡Le
van a disparar!
Pero
… no escuché el sonido de los disparos. El lugar que había quedado
completamente en silencio. Olvidé cómo moverme.
Saiki
Shun: ¿De verdad pensaste que podrías escapar? ¿Hah? ¿Lo pensaste, Kujou
Toshiaki?
Kujou
Toshiaki: Podemos escapar.
Saiki
Shun: ¿Y por qué lo crees ….?
Kujou
Toshiaki: Porque estoy con Konno-kun.
Saiki
Shun: No te atrevas a decir que eres de esos que dicen “una sola mente y solo
cuerpo” o algo así.
Kujou
Toshiaki: Bueno, quizás. Éramos uno desde el principio.
Hubo
una pausa, luego se escuchó la risa fría del mocoso.
Saiki
Shun: ¿Estás hablando de esa antigua historia griega de dos personas que nacen
como una sola antes de separarse o algo así? Mierda, eres un bastardo
asqueroso. Sería bastante sencillo llenarte con suficientes agujeros para que
parezcas una colmena aquí y ahora, pero …
Casi
había saltado, incapaz de soportarlo, cuando los ojos del mocoso se movieron.
Pero cuando sus ojos se encontraron con los míos, dejé de moverme una vez más.
Saiki
Shun: Honestamente, las cosas se están poniendo un poco aburridas. Esta es la
segunda vez que celebramos un juego bajo estas reglas. Así que creo que esta
podría ser una buena manera de animar un poco las cosas para la audiencia.
Saiki
Shun: Entonces hagamos una apuesta.
Saiki
Shun: Si logran escapar exactamente hasta la media noche de mañana, los dejaré
ir.
Konno
Teppei: ¿Audiencia …?
Saiki
Shun: Pero no lo olviden.
El
rostro de Saiki parecía el de un dios de la muerte.
Saiki
Shun: Si los atrapo, en serio los mataré. Y no estoy hablando de una muerte por
disparos ni nada tan normal como eso. Haré que mueran en un pequeño y divertido
espectáculo, donde sus muertes serán el número principal.
Saiki
Shun: Haremos lo que dijimos que haríamos. Pasaremos por alto esto, pero las
posibilidades de que ustedes realmente escapen son probablemente de … ¿dos
entre mil millones? Bueno, vayan. Comenzaremos a perseguirlos en cinco minutos.
Kujou
Toshiaki: Me gustaría que agregaras una condición más.
Saiki
Shun: ¿Oh? ¿Cuál?
Kujou
Toshiaki: Nunca más nos molestarás. Nunca más aparecerás ante nosotros. Me
gustaría que lo pusieras en práctica tan pronto como logremos escapar.
Saiki
Shun: Es bastante fácil. De todos modos, eso es lo que pretendía hacer desde el
principio.
Kujou-san
se volteó para mirarme. Mi pecho se agitó cuando vi la firme resolución en sus
ojos.
Kujou
Toshiaki: Konno-kun, ¿estás bien con eso?
Konno
Teppei: Sí …
Kujou
Toshiaki: ¿Puedes correr? Hay que irnos.
Kujou-san
no estaba sonriendo. Fue tan gentil como siempre, pero su mirada sobre mí era
dolorosamente seria.
Me
preguntaba … ¿hasta qué punto esto era un sueño? ¿Cuánto de esto era la
realidad?
Kujou
Toshiaki: Konno-kun.
Regresé
a mis sentidos cuando escuché mi nombre.
Él
tiró de mi mano. Antes de darme cuenta, Kujou-san había subido a la valla y
saltó, aterrizando ligeramente sobre sus pies antes de mirarme.
Mire
hacia atrás.
Allí
estaban los Kibatarou sosteniendo sus armas y ese mocoso pálido sonriendo
desafiantemente. Detrás de él la luna era visible en el cielo.
No
tuve tiempo para pensar en la negociación que acababa de presenciar.
Instintivamente salté y tomé la mano de Kujou-san.
Me
dolió cuando las plantas y las ramas rasparon todo mi cuerpo. Y así, nos
echamos a correr.
Los
lugares donde ya estaba herido crujieron y picaron.
Pero
como Kujou-san me tenía sujeto de la mano, pensé que podría escapar de aquí.
Si
nos atrapan nos matarán.
Es
posible que todavía no haya asimilado del todo ese hecho.
Pero
sabía que tenía que responder a las intenciones de esta persona, que llega tan
lejos y se pone en tanto peligro para intentar salvarme.
Por
muy irracional que sea.
Kujou-san
estaba sonriendo felizmente cuando me miró. De alguna manera eso me hizo sentir
como si me estuviera divirtiendo … así que también sonreí.
Estamos
locos. Si nos atrapan, estamos muertos. Sin embargo, aquí estamos, sonriendo
como si nada.
………………………………………………………………………………………………………..
Mi
respiración se volvió pesada y ruidosa. Kujou-san miró hacia atrás varias veces
cuando la mi velocidad comenzó a disminuir.
Pero
no podía parar.
No
había manera de que pudiera parar.
Kujou
Toshiaki: ¡Sólo un poco más!
No
pude responder. Al menos logré darle un firme asentimiento. Solo un poco más.
Por
lo que Kujou-san había dicho antes, después de correr un poco más deberíamos
salir a una carretera.
Los
cinco minutos que ese niño dijo que esperaría antes de perseguirnos … creo que
ya se habían acabado.
Sabía
que de mí caían gotas de sudor. Estaba agradecido por el aire frío de la noche
invernal, pero ni siquiera podía sentir si hacía frío o calor en este momento.
Me
estaba mareando. Pero no podía parar. Sentía como si se acercaran pasos. Eso no
puede ser. Imposible.
Kujou
Toshiaki: ¡Konno-kun!
Konno
Teppei: ¡Wah!
Resbalé
y caí. Mi pierna golpeó algo bruscamente. Pero rápidamente me levanté de nuevo
y corrí hacia él, deteniendo con mis manos a Kujou-san cuando estaba por volver
por mí.
Hah,
hah, hah, hah …
Tragué
saliva y tomé más oxígeno. No podía permitir que Kujou-san me cargara. Porque
sabía que esta persona no se negaría a hacerlo.
Kujou-san
disminuyó la velocidad y acomodo su ritmo al mío. Continuó, ocasionalmente
mirando hacia atrás para ver cómo estaba.
No
sé que tan lejos habíamos corrido cuando Kujou-san se detuvo y espero a que yo
lo alcanzara.
De
ninguna manera.
Saqué
fuerza de mi cuerpo como si me aferrara a un rayo de esperanza y salí del
camino.
Vi
que también había sudor en la frente de Kujou-san.
Kujou
Toshiaki: Lo logramos.
Lo
que vi aquí, no eran sólo montañas y árboles. Era una carretera asfaltada con
barandilla y una farola.
Lo
logramos.
Había
terminado siendo bastante difícil correr por ese accidentado camino montañoso.
Sinceramente, no me gustaría y no creo poder correr más. Sentí que solo había
podido llegar tan lejos por pura fuerza de voluntad.
Pero
todavía no podía relajarme. Puse mis manos sobre mis rodillas y miré hacia
arriba por reflejo.
Konno
Teppei: Entonces … ¿a dónde vamos desde aquí?
Kujou
Toshiaki: Mira eso.
Kujou-san
sonrió con confianza. Por alguna razón … tenía un mal presentimiento sobre
esto.
Kujou-san
buscó algo en su bolsillo. Luego saltó
justo en medio de la carretera.
Mi
mandíbula casi se desquicia.
Mi
grito se mezcló con el sonido de la bocina de un auto a todo volumen.
Kujou-san
estaba … parado justo en medio de una carretera de tres carriles.
Extendió
diez billetes de 1,000 yenes, y extendidos en su mano como si fuera un abanico.
Agitó el abanico de 10,000 yenes de izquierda a derecha.
Luego
se paró con los brazos extendidos a ambos lados y agitó las manos hacia el
vehículo que se aproximaba.
Konno
Teppei: …….
Y
… se detuvo a un lado de la carretera.
Konno
Teppei: …….
Eso
… simplemente acortó mi esperanza de vida.
Me dolía la garganta. Estaba tan, pero tan
cansado.
Kujou
Toshiaki: ¡Ahora bien, ven a ver Konno-kun!
Hizo
un paquete bien ordenado con el abanico de billetes de 10,000 yenes y se acercó
al auto.
Después
de decirle algo al conductor, vio que yo todavía estaba allí y me indicó que me
acercara.
Miré
detrás de mí, hacia la montaña que acabamos de bajar corriendo, y corrí hacia
el otro auto.
El
conductor parecía ser un hombre joven. Kujou-san ya se había subido al auto,
así que después de hacer una reverencia entré también.
Una
cara sonriente y una mirada fija.
Después
de intercambiar palabras básicas de saludo, el auto partió.
Aparté
mis ojos de la aún visible rueda de la fortuna de Kumazawa, a medida que se
hacía cada vez más distante.
No
quería volver allí nunca más, pero … Quizás …. ¿terminaríamos siendo obligados
a regresar comida allí otra vez?
Dentro
del cálido auto mientras me limpiaba el sudor, apreté fuertemente mis manos en
mi regazo como si estuviera orando.
Kujou
Toshiaki: Te hice sobre exigirte, ¿verdad? ¿Te duele algo?
Negué
con la cabeza.
Las
dudas sobre la acción imprudente de Kujou-san permanecían en mi corazón, pero
no tenía ganas de hablar.
Joven
conductor: Entonces … ¿realmente quiere ir a ese lugar?
Kujou
Toshiaki: Sí, por favor. Perdón por hacer una petición tan escandalosa.
Joven
conductor: Está bien, no hay problema. Bueno, tómatelo con calma. Usted que
está ahí. Si no te sientes bien, ¿por qué no apoyas tu cabeza en el regazo de
ese tipo o algo así?
Usar
su regazo como almohada. Sacudí la cabeza en negación. Y aun así me agarro la
cabeza e hizo que la bajara de todos modos. Perdí las ganas de resistir a mitad
del camino, y terminé con mi cabeza en su regazo.
Ya
todo me da igual.
Joven
conductor: ¿Oh? ¡Vaya que hace calor aquí! ¡Es pleno invierno y ustedes van a
derretir toda la nieve de esta montaña!
Kujou
Toshiaki: Sí.
Nada
de “sí”.
Kujou
Toshiaki: No hay problema si duermes. Me aseguraré de que lleguemos a nuestro
destino.
Konno
Teppei: ¿Te detuviste por nosotros solo por dinero?
Joven
conductor: ¡Oh, vamos señor! No digas la verdad de esa manera. Solo soy un tipo
pobre, sin dinero por su mala suerte.
¿En
serio?
Pude
ver su sonrisa en el espejo retrovisor.
Al menos no parecía ser una mala persona. E incluso si una persona
normal como esta se volviera loca, no había necesidad de preocuparse con
Kujou-san aquí.
Tan
pronto como se me ocurrió ese pensamiento, me sentí un poco culpable y también
un poco especial.
La
calidez de Kujou-san se sentía bien contra mi mejilla y oreja.
La
calidez dentro del auto … El calor que quedaba en mi cuerpo por la extenuante
carrera montaña abajo … El sentimiento que sentía por saber que Kumazawa estaba
cada vez más distante … El dolor de mis heridas.
Todo
desapareció cuando me quedé dormido.
……………………………………………………………………………………………………….
Escuché
un sonido suave. Al principio pensé que estaba teniendo algún tipo de sueño,
pero cuando noté un ligero cambio de color al otro lado de mis párpados los
abrí.
Y
entonces finalmente recordé que me había quedado dormido.
Pero
…
TRADUCCIÓN: SAKURADA DI

No hay comentarios.:
Publicar un comentario