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miércoles, 28 de enero de 2026

Paradise (Matsuda) #39

 

Su cabello rígido se balancea y me hace cosquillas en la mejilla.

 

Me golpeó suavemente entre el hombro y la clavícula, y el peso de su grueso cuerpo cayó sobre mi pecho.

 

Él me miró sin parpadear con sus ojos negros y húmedos.

 

Matsuda: ¿Y …?

 

Esa voz con la que murmuró cerca, era tensa, como si me estuviera tomando el pelo, lo que hizo que mi piel se erizara.

 

Supongo que la pregunta es ¿qué pasa después del beso?

 

No tengo ninguna obligación de tomar en consideración sus sentimientos y responderle amablemente.

 

Azuma: Eso es todo.

 

Parpadeando, moví mis pestañas tocando con ellas la cara de Matsuda …

 

Matsuda: ¿Y lo que sigue después del beso …?

 

Parecía que a Azuma le molestaba que le obligaran a decir con la respuesta que antes había fingido no entender.

 

Azuma: Como no te has disculpado, esto termina aquí.  

 

Matsuda: No tengo intención de disculparme.

 

Azuma: Entonces, aléjate.

 

Al decir esto, de repente se dio cuenta.

 

Aunque estaban tan cerca, no sintió miedo ni nada por el estilo.

 

Matsuda: ¿Y por qué no te alejas tu?

 

Esos ojos negros continúan siguiendo mis movimientos.

 

Me miraban tan fijamente como si no quisieran perder cada uno de mis movimientos.

 

Azuma: …...

 

No me gusta que me miren de cerca, pero ya no me siento intimidado como antes.

 

Siento como si ya hubiera tenido esta conversación antes. Cuando nada era tan complicado.

 

¿Cuál es la razón por la que puedo permanecer lo suficientemente tranquilo para pensar algo así?

 

Matsuda: Azuma.

 

Cuando llamó mi nombre con esa voz distintiva, baja y gutural que sonaba como una risa, no pude evitar entrecerrar un ojo.

 

Debido a la distancia, casi se puede escuchar la vibración de sus cuerdas vocales.

 

Sentí como si esa voz perforara lo más profundo de mi pecho.

 

Azuma: …. Para.

 

Matsuda: “De decir mi nombre en un momento así”, ¿eso es lo que queráis decir?

 

Una fina media luna revela el esmalte.

 

Aunque se reía, parecía como si alguien estuviera obligándolo a reír.

 

Se sentó con las piernas cruzadas, las palmas de las manos apoyadas en el suelo entre los muslos abiertos y sus hombros temblaron.

 

Nuestros cuerpos se acercan tanto que casi se superponen.

 

Una voz vino hacia mi oído, sonando como papel rasgándose.

 

Matsuda: No quiero decirlo lo mismo tantas veces.

 

Matsuda no dijo nada más.

 

Pero sé lo que quiso decir.

 

“Ven tu”.

 

Azuma: ……

 

Ahora estoy experimentando el final de la vida, las vidas que intentan seguir viviendo y las vidas que intentan conectarse entre sí.

 

Parecía como si quisiera que el mundo entero fuera destruido.

 

Y entonces moriríamos juntos.

 

Eso es... un poco desagradable. Sólo un poquito. Pero no me malinterpreten.

 

No quiero que me malinterpreten pensando que me gusta.

 

Es un fanático de las actividades al aire libre, serio, inflexible, tiene un fuerte sentido del deber y es egoísta y violento.

 

Hace cosas que no me gustan y luego espera que me acerque a él una segunda vez como si nada.

 

No hay manera de que él me gustara.

 

Azuma: ……

 

Toco suavemente el fino lóbulo de su oreja que sobresale de su cabello negro junto a su mejilla.

 

Esa fue mi respuesta.

 

Matsuda: …...

 

Matsuda levanto su barbilla.

 

Parecía muy cómodo, como si su pecho se hubiera hinchado, pero de orgullo.

 

Azuma: Vamos a dormir.

 

Empujo los hombros de Matsuda y él inclinó la mitad de su cuerpo hacia atrás, apoyándose en los codos.

 

Matsuda: Heeh, ¿posición de vaquero?

 

Azuma: A nadie le gustan los tipos molestos.

 

Matsuda: Entonces tu eres la excepción.

 

Azuma: En serio, no te creas tanto.

 

Ignorando a Matsuda, que sacudía los hombros y se reía, aparté los brazos de su cuerpo grande como un poste de electricidad. Agarré el dobladillo de mi camisa y la puse alrededor de mi cuello, luego la arrojé a un lado.

 

Aunque todavía dudaba en quitarme la ropa.

 

Azuma: Tu también desnúdate.

 

Mientras me subía a sus piernas extendidas e intentaba bajar la cinturilla de mis pantalones cortos, Matsuda abrió los ojos ampliamente.

 

Matsuda: ¿Qué hacemos si ellos vienen? ¿Huiremos como dios nos trajo al mundo?

 

Azuma: Supongo.

 

Termino de quitarme mis pantalones cortos pasándolo por mis piernas dobladas y los lanzo encima de mi camisa.

 

Azuma: Bueno, ¿y eso no esta bien? En el paraíso, todos estamos desnudos, ¿no?

 

Matsuda: Has leído demasiados libros raros.

 

¿Es Holy War un libro extraño? No lo he leído así que no creo que esté del todo mal.

 

Aunque negó la teoría del desnudo, Matsuda se rió y se pasó los dedos por debajo de las mangas de su camisa.

 

Lo que emergió de debajo de la camisa negra fue tal como lo había imaginado, un cuerpo esculpido.

 

Incluso si mueve su cuerpo y lo mira de izquierda a derecha, no podría notar ningún pedazo de carne innecesaria.

 

Azuma: Haaa … increíble. ¿Dónde entrenaste?

 

Ignorando el hecho de que Matsuda estaba tratando de quitarse los pantalones cortos, continuó sentado sobre sus piernas y tocó suavemente su pecho y abdominales.

 

Matsuda: Es secreto. Bueno, originalmente siempre se ha sido fácil adquirir músculos.

 

¿Secreto? El solo esta siendo tacaño.

Matsuda: Tus piernas están en medio del camino. Levanta un poco tu cuerpo.

 

Azuma: Ahh, sí, sí.

 

A medida que desplaza el centro de gravedad de su cuerpo un lado a otro, como si estuviera pisando algo, los zapatos que lleva puestos salen disparados de debajo de los pies de Matsuda.

 

Azuma: Ya estás medio duro.

 

Su cosa grande, de color negro rojizo, ya se encuentra levantada un poco.

 

Matsuda: Obvio.

 

No tienes que estar orgulloso por eso.

 

Bueno, ¿qué debería hacer con esto?

 

Hay algunas soluciones posibles, pero sólo quiero algo de tiempo para relajarme y descansar.

 

En caso de que nos descubran, no puedo permitirle que haga nada imprudente.

 

Azuma: …….

 

Matsuda estaba reclinado con las manos detrás de la espalda y miraba la escena con una sonrisa en su rostro.

 

Matsuda: Si no puedes liderar, lo haré yo. Solo dilo. No te contengas. Lo haré cuando quieras.

 

Azuma: Cállate.

 

Sin embargo, no hay mucho tiempo.

 

No estoy seguro de si ésta será la última vez.

 

Cuando pensé eso, mi cuerpo comenzó a moverse naturalmente.

 

Matsuda: Oh …

 

Pongo mi mano sobre el pene de Matsuda y me inclino, acercando mi rostro.

 

Me sorprendió cómo pude llevar su cosa a mi boca sin ninguna resistencia, como si estuviera comiendo algo.

 

Azuma: Ahm, muh … fun …


Es tan caliente y enorme.

 

Coloque la lengua alrededor de la parte inferior del glande y observe lo que sucede.

 

Matsuda: Uh … mn …

 

Sentí que una vena abultada se engrosaba cerca de la base de su pene mientras mi mano la recorría.

 

No es doloroso, pero es difícil evitar morderlo.

 

No es que me preocupe que me golpee si lo lastimo.

 

Honestamente, sólo quiero hacerla sentir bien, así que, por ahora, ignorare lo molesto que puede ser este acto.

 

Quiero hacer que se sienta bien. Es un fastidio tener que pensar sinceramente así.

 

Por ahora sólo lo he metido a mi boca hasta la mitad, así que lo empujaré lo más que pueda y me moveré.

 

Azuma: Hmn …

 

Por cierto, me da miedo ver la cara de Matsuda ahora.

 

Estoy un poco preocupado por saber si esta disfrutando de esto o no.

 

Además, con esa mirada agresiva en su cara, no hay forma de que pudiera quedarme callado y hacer algo así como si nada.

 

Azuma: Mugh ….

 

Dejando de lado cualquier duda, inclinó la cabeza y meto su pene hasta mi garganta.

 

Matsuda: Hah … ha entrado bastante profundo.

 

Matsuda: ¿Tanto te gusta esto?

 

Había un dejo de risa en su voz aguda.

 

No quiero oírlo, pero me sorprende que no me incomode que se burle de mí.

 

Azuma: Mn, uuh … mn …

 

Muevo la cabeza varias veces y chupo su cosa con la boca.

 

Un sabor ligeramente amargo comienza a filtrarse, llenando mi boca y volviéndose cada vez más duro.

 

Matsuda: Ah, hah …

 

Por alguna razón, la falta de aliento de Matsuda comenzó a afectar mi espalda baja....

 

Azuma: Muh, mnn ….

 

Mi agujero se apretó y torcí mi cara en señal de autodesprecio, pero tendría suerte si pensara que era sólo por el dolor.

 

Entrecerrando los ojos como para engañarme, saqué su pene de mi boca y pasé la lengua por la parte inferior de su pene, moviéndolo con varios movimientos.

 

Matsuda: Kuh, haa …

 

Los surcos en los músculos abdominales de Matsuda se profundizan y su cuerpo se dobla ligeramente.

 

Azuma: Muh, mmn …

 

Levanté los párpados nerviosamente. Matsuda frunció el ceño ligeramente y me miró con la boca medio abierta.

 

Que bueno. A ti también te hace sentir bien esta zona.

 

Cuando nuestras miradas se cruzaron, su expresión de estar al límite quizás se suavizó un poco.

 

Matsuda: Haa … ahh … eres bueno en esto.

 

Cuando sentí una mano extendiéndose hacia mi cabeza, mi corazón dio un vuelco, pero no estaba tan preocupado.

 

Incluso si su mano se posa sobre mi cabeza, permanezco sin reaccionar.

 

Matsuda: ……

 

Mazda, mirándome fijamente la espalda, de repente perdió su sonrisa.

 

Yo también detuve los movimientos de mi lengua.

 

Matsuda: Esta vez tampoco lo esquivaste.

 

Ya había oído eso antes, pero esas palabras las dice con naturalidad, como si no hubiera emoción en ellas.

 

¿Por qué sigue preguntándome eso después de haber hecho aquello?

 

Azuma: A caso … ¿estás preocupado por eso?

 

Matsuda: ……

 

Pregunté con indiferencia. Matsuda no respondió, pero no puedo evitar sentir que su silencio fue una afirmación positiva.

 

Azuma: Es sólo un reflejo condicionado.

 

Matsuda: Oh, ya veo.

 

Matsuda murmuró brevemente, con la boca fruncida. Como si dijera que ya no le importa.

 

No es que realmente que ya no le importe. ¿No está siendo honesto?

 

Me llevo nuevamente el pene de Matsuda a mi boca.

 

Azuma: Hah, mmn … guh ….

 

Buscando dolor, extiendo la lengua, que ha estado estimulando la parte inferior del eje, y la llevo profundamente hasta la base del eje moviendo su cabeza hacia arriba y hacia abajo.

 

Matsuda: Uh, ha, haa …

 

La mano en mi cabello mueve con impaciencia mi cabeza en movimiento.

 

Me sentí muy feliz con esa reacción.

 

Miro hacia abajo y muevo la cabeza frenéticamente.

 

Azuma: Haam, ham, um, nnm …

 

Quiero que se corra rápido para poder usar su semen como lubricante para penetrarme.

 

Matsuda probablemente podría correrse dos veces seguidas. Aunque no me importaría usar el mío …

 

Matsuda: Eso que está en tu espalda …

 

Con una voz reconfortante, inclina mi cuerpo y coloca su palma en mi costado.

 

Al mismo tiempo que pensé "Ah", me agarró la frente.

 

Azuma: ….

 

No fue una fuerza muy fuerte, pero fue un gesto que interrumpió el acto.

 

Matsuda: ……

 

Matsuda me miró con una expresión que decía que ya lo había notado desde hacía un rato.

 

Azuma: ¿Tenías curiosidad por esto?

 

Matsuda: Sí, desde que te desnudaste.

 

No me importaba que se diera cuenta, pero cuando llegó el momento, todavía me puse un poco nervioso.

 

Matsuda: ¿Te lastimaste?

 

Matsuda tenía una expresión vacía, pero no apartó la mirada, como si estuviera mirando dentro de mi alma.

 

Pero, yo …

 

No pensé que Matsuda necesitaría saber lo que significaba esta quemadura.

 

Le dije que se disculpara por lo que me hizo anteriormente, pero si supiera las circunstancias de la quemadura, el significado de su disculpa probablemente cambiaría.

 

No quiero ningún "lo siento" así.

 

Azuma: Bueno, pasaron varias cosas.

 

Matsuda: …….

 

Después de un largo silencio ...

 

De repente, Matsuda me agarró por la cintura, me levantó y me jaló hacia sus muslos.

 

Azuma: ¡Uwaah!

 

Casi me caigo hacia atrás y traté frenéticamente de recuperar el equilibrio poniendo una mano sobre él y empujándome hacia arriba.

 

La punta de su pene, que había crecido hasta su máximo grosor, tocaba la profunda abertura de mi trasero, e inmediatamente intentó deslizarse hacia dentro.

 

Azuma: ¡! Espe …

 

Matsuda: No quiero.

 

Tomándome bruscamente, Matsuda puso una fuerza brutal en las manos que agarraban mi cintura y me obligó a sentarme sobre su pene.

 

Azuma: ¡¿?! Guh … uuuh …

 

Matsuda: Haa 

 

Lo único resbaladizo es su parte delantera, y la fricción del pene contra las paredes secas de su agujero es tan fuerte que quema sus nervios.

 

Y aun así Matsuda tiene una mirada soñadora en su rostro.

 

Azuma: ¡Huh, hiihh …!

 

Los músculos de sus muslos, separados, sufren espasmos.

 

No sé hasta dónde llegó su penetración.

 

Pero algo enorme seguía avanzando por mi cuerpo.

 

Matsuda: Relájate … no puedo entrar bien.

 

Mentiroso. Lo pusiste sin importar que fuera imposible.

 

Como de todos modos no me permite escapar, al menos clavaré mis uñas en los brazos de Matsuda y aguantaré.

 

Azuma: Uh … guuh …

 

Apreté los dientes e incliné la cabeza, con el cuello tan tenso que me dolía.

 

Mis brazos, que rodeaban a Matsuda, temblaban y el área alrededor de mis ojos se sentía caliente e hinchada.

 

¿Cómo es posible que, aunque me duela tanto, siga entrando?

 

¿Era así de largo …? O tal vez sin loción, simplemente no puede meterlo todo a la vez. ¿Cuál es?

 

Matsuda: Eres tan sexy cuando se te fuerza.

 

Azuma: Ha, ha, hah …

 

Matsuda: Tus pezones están duros.

 

Azuma: Guh, uh …

 

Como si quisiera burlarse, él acaricia con los dedos los puntos señalados y el placer violentamente agudo la hace levantar los pezones involuntariamente.

 

En el momento en que la boca que había mantenido apretada durante tanto tiempo se abrió, algo duro se hundió en la parte más profunda.

 

Azuma: ¡Uh, guuh … aaah!

 

Al momento de tocarlos, mis caderas se retorcieron y se empujó aún más hacia adentro, sintiendo como mi interior succionaba aun más su punta.

 

Azuma: ¡Uh, ah, aaaah!

 

Me sentí tan mareado que me pregunté si me habían chupado toda mi vitalidad.


En el momento en que las contracciones se relajaron por la inesperada penetración, un pequeño fragmento de electricidad surgió.

 

Azuma: Hah … uh, ahh …

 

Abrí los ojos y mis ojos se encontraron con los de Matsuda.

 

Matsuda: ……

 

Parecía tan emocionado que estaba al borde de las lágrimas.

 

Antes de que mi mente pueda procesarlo adecuadamente, eso sucede.

 

Un torrente de éxtasis, como un momento de felicidad en la nada surgió.

 

Azuma: Ah … ah … ¡aahh, aahh … naah!

 

Matsuda volvió a levantar mis caderas mientras yo gemía y mis extremidades saltaban.

 

Matsuda: Fuh … me voy a mover.

 

No, espera. Todavía me estoy corriendo. Oh eso quería decir, pero por supuesto no me dio tiempo para decirle.

 

Su cosa, que había sido fuertemente absorbida por las paredes de mi interior, ahora se mueve hacia adelante y hacia atrás con pequeños movimientos.

 

Creo que la razón por la que no se mueve mucho es porque no se desliza lo suficiente.

 

Pero.

 

Azuma: ¡! Uh …  ¡mnn, guuhh!

 

Aunque fue un pequeño movimiento fue suficiente para distraerme.

 

Puse mis manos sobre las espinillas de Mazda y hundí mis dedos entre los músculos, apenas logrando mantener el equilibrio, pero mi nuez de Adán quedo expuesta y me incliné hacia atrás.

 

Durante ese tiempo comencé a sentirme conmocionado y, a menos que pudiera hacer algo con respecto a la sensación tan buena que me hacía querer llorar, no solo no podría volver a la normalidad, sino que no podría hablar.

 

Azuma: ¡Huh, nuh …. Mnn, huhh …!

 

Matsuda: Kuh … tu sensibilidad está aumentando …

 

Matsuda: Aunque no estas acostumbrado hacer este tipo de cosas, te corriste. ¿Qué tan talentoso eres en esto?

 

Una mano se extendió y me frotó la nuez de Adán y la parte inferior de la barbilla como lo haría un gato.

 

Azuma: Ah, uh … ¡nmmm!

 

Diablos, me hace cosquillas … más bien, con solo acariciarme, me hace sentir tan bien.

 

Mientras relajaba mis hombros para relajarme, escuché a Matsuda aclararse la garganta.

 

Matsuda: Mierda, eres tan lindo.

 

Lo dijo tan sinceramente que, aunque me sentí avergonzado, las comisuras de mis ojos se relajaron.

 

Probablemente yo también soy raro.

 

No es una violación, pero sigue siendo un acto raro, pero estoy feliz.

 

Matsuda: Hah, haa …


Matsuda sigue penetrándome como si quisiera romperme el culo.

 

Azuma: Nm, nm, nm, uhm … ahh …

 

Mi clímax había pasado, pero quizás por el dolor o por la posición en la que me encontraba, me sentí abrumado por un placer extraordinario y mi voz se quebró en lágrimas.

 

Inconscientemente miré la cara de Matsuda, tratando de determinar si estaba moviendo mis caderas o no.

 

Los dedos de Matsuda cayeron de mi garganta y aterrizaron en mi entrepierna...

 

Se aseguró de agarrar mi pene flácido y comienza a masturbarme para ponerlo duro de nuevo.

 

Azuma: ¡¡Uhh!! ¡Ah, aah, e-eso, no … aahhh!

 

Él golpea sus caderas contra las mías como para silenciar mis palabras, y mi negativa se transforma en un gemido.

 

Matsuda: Es una vista tan hermosa … que me dieron ganas de tocarlo.

 

¿A qué vista tan hermosa se refiere …?

 

Antes de que pudiera preguntar, comenzó a realizar ciertos movimientos para ocuparse de esa zona.

 

Azuma: ¡Aah, aahhm!

 

Mis piernas están bien abiertas con toda la fuerza en ellas, mis caderas están hacia afuera y se puede ver cómo la sangre se acumula en poco tiempo en aquella zona.

 

Pero no puedo controlar mi cuerpo para nada.

 

Me sentí tan patético que apenas podía ver la luz ante mis ojos.

 

Azuma: ¡Aaahhhh!

 

Sentí una gota de sudor correr por el centro de mi pecho.

 

Parecía como si Matsuda la hubiera recogido con su dedo y la hubiera lamido, pero no pude ver muy bien.

 

Matsuda: Hah … jeje …. Vaya, tu pene se pone duro fácilmente.

 

Azuma: Ah, ah … ¡aah, uaahhh …!

 

Este acto ha convertido en un pasatiempo hasta cierto punto, y cuando ese lugar empieza a hacer un ruido extraño como de chapoteo, no puedo evitar dejarlo salir.

 

Azuma: ¡Ah, ah, ahh, haah! ¡Nmm … uhhaa!

 

Matsuda observa divertido cómo mi pene se balancea hacia arriba y hacia abajo, salpicando gotas de cierto liquido al ritmo del movimiento de sus caderas.

 

Empecé a preguntarme si tal vez solo quería verlo balancearse, pero no me sentí irritado por ello.

 

Matsuda: Ha, hah, haa, haa …

 

Azuma: Nuh, annm …. Uh, ahh … ¿aún no …?

 

Cuando le pregunté, la cara de Matsuda se puso sudorosa e hizo una mueca.

 

Matsuda: Ahh, veo que … hacer esto por segunda vez … definitivamente es mejor hacerlo consensuado … ¿no?


Azuma: Ah, ah, hah … no lo sé … ahhh …

 

Matsuda: ……

 

Matsuda cerró los ojos profundamente y, mientras comenzaba a mover sus caderas más rápido, empezó a acariciar mi pene vigorosamente.

 

Azuma: ¡Ah, ah, ah, ah …..! ¡Aaaahhhhh!

 

Matsuda: Soy una persona tan ridícula y sin remedio ….

 

Matsuda: Porque realmente puedo sentir que te gusto.

 

Y fue así como dijo el muy solitario tirano...

 

Azuma: Ah, ahh, aahg  … ¡Aaaaahhhh … ahhhhnnnaahh!


Matsuda: Nug … ah … kuh … ¡aaah!

 

Y así disfrutamos alegremente del acto en las profundidades del subsuelo, lejos del terrible mundo exterior.

 

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TRADUCCIÓN: SAKURADA DI


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