Entrada destacada

¡Se miembro! (Actualizado)

 Los invito a ser parte de la comunidad de miembros de mi humilde canal de YouTube, Digames 2. Únanse para disfrutar de los beneficios que t...

jueves, 30 de abril de 2026

Togainu no Chi - Lost Blood (Ruta Común) #04

 

Cuando giró la cara para evitar respirar, vio que Keisuke todavía estaba profundamente dormido.

Su expresión era tan tranquila que parecía como si formara parte de otro mundo.

¿Tendría Keisuke otra oportunidad de revolcarse en un sueño tan pacífico?

Mientras se preguntaba esto, sacudió a Keisuke suavemente.

Akira: - Hey …

Keisuke: - Mm …

Keisuke gruñó y se movió un poco, luego volvió a dormirse. Cada vez más impaciente, Akira lo sacudió con más fuerza.

Akira: - Despierta.

Keisuke: - Nm …

Sus párpados se movieron un par de veces antes de finalmente abrirse.

Frotándose los ojos, le dedicó a Akira una sonrisa somnolienta.

Keisuke: - Akira … buenos días.

Estaba completamente en paz.

Estaba tan tranquilo que Akira lo encontró absolutamente desagradable. Le dio una palmada en la espalda a Keisuke.

Keisuke: - ¡Guh, ahh! ¿Qué haces tan repentinamente?

Akira: - ¿Ya te despertaste? En marcha.

Ignorando la mirada llorosa de Keisuke, Akira se levantó con su bolso en la mano.

Keisuke: - ¿A dónde vamos?

Keisuke se levantó rápidamente y agarró su bolso del suelo.

Akira: - Obviamente a Igra.

Keisuke: - ……

La expresión de Keisuke se ensombreció instantáneamente.

Keisuke: - Igra …

Akira: - Ya tengo las etiquetas para demostrar que soy un luchador.

Akira se quitó la etiqueta que colgaba de su cuello.

Keisuke: - Podrías morir …

¿Seguía hablando de eso?

Enfadado, Akira acercó su rostro al de Keisuke, mirándolo directamente a los ojos.

Akira: - ¿Cuántas veces tengo que decirlo? Esto no es un juego. Voy a acabar matando gente también.

Keisuke: - ……

Keisuke se puso rígido.

En Igra, todo estaría en juego. Para sobrevivir, Akira tendría que matar.

¿Cómo se sentiría eso?

Aplastando la vida de alguien mientras luchaba contra sus garras...

En lo más profundo de su vientre, Akira sintió un escalofrío de anticipación.

Akira: - Esas son las reglas aquí. Matar o morir.

Estaba allí para derrotar a Il Re, el campeón invicto de Igra. El deseo de enfrentarse a este tirano invencible se había arraigado en el alma de Akira.

Tendría que atravesar la sangre de muchos para llegar a ese punto.

El rostro de Keisuke palideció. Por fin empezaba a comprender.

Keisuke: - Vas a matar gente...

Akira: - Es la única manera de ganar.

Con eso, Akira se giró hacia la salida.

Keisuke: - ¿A dónde vas?

Akira: - Iré a ver esta ciudad y presenciar cómo es realmente Igra. Espera aquí.

Sería una tontería dar un paso adelante sin adquirir antes cierta información básica.

Iré contigo.


La desesperada oferta de Keisuke hizo que Akira se detuviera.

Akira: - De ninguna manera. Estás desarmado.

Keisuke: - Pero no quiero esperar solo.

Decidiendo que era inútil perder el tiempo discutiendo, Akira suspiró y regresó con Keisuke.

Sacó el cuchillo de su cintura y lo sostuvo en alto, con funda y todo.

Akira: - Tomalo.

Keisuke: - ¿Y tú? ¿Tienes un cuchillo extra?

Akira: - No.

Había dejado el cuchillo que le habían devuelto en su habitación.

Keisuke retiró su mano.

Keisuke: - Entonces estarás desarmado. ¿De qué sirve eso?

Akira: - Estaré bien.

El uso de armas estaba prohibido en Blaster, por lo que Akira estaba acostumbrado a luchar con los puños.

Mientras no tuviera que lidiar con armas (que de todos modos estaban prohibidas en Igra), estaría bien.

Akira: - Prométeme una cosa.

Keisuke: - ¿Huh?

Akira: - Protégete a ti mismo.

Los ojos de Keisuke se abrieron un poco, pero rápidamente presionó sus labios y asintió firmemente.

Keisuke: - De acuerdo.

Volvió a agarrar el cuchillo.

Una vez que lo tomó, desató y miró fijamente la hoja …

Keisuke: - Sabes, este cuchillo es bastante raro. Tiene algo escrito.

Akira: - Es lo que usaban en el ejército.

Keisuke: - ¿En serio?

Akira: - Probablemente.

Honestamente, Akira no estaba seguro. Nunca había estado en un campo de batalla real ni había visto lo que portaban los soldados de verdad.

Keisuke: - Ya veo. Cierto.

Asintiendo, Keisuke devolvió el cuchillo a su funda.

Akira: - Andando.

Keisuke: - Ah, sí.

Pasando por la salida sin puertas, se aventuraron una vez más en las calles de Toshima.

El cielo era de un gris pálido ambiguo, ni soleado ni nublado. El medio ambiente se había deteriorado mucho durante la guerra, y desde entonces el buen tiempo había sido una rareza.

Al igual que anoche, Akira no vio a nadie cuando miró alrededor de la avenida principal.

Aun así, la vista era mejor que de noche y no tuvo problemas para distinguir el paisaje.

El ambiente era el mismo que antes. Aunque la calle parecía vacía, podía sentir la presencia de gente por todas partes.

Estas personas tenían una sed de sangre, apenas disimulada... como si lo estuvieran acechando desde las sombras.

Puede que el sol haya salido, pero él no estaba de humor para pasear al aire libre.

Keisuke: - Lo pensé anoche … en verdad que este lugar carece de vida alguna.

Keisuke murmuró, comenzando a caminar hacia el centro del camino.

Akira: - ¡Hey!

Akira rápidamente lo agarró del brazo y lo arrastró de regreso a la sombra de la cafetería.

Akira: - No camines tan despreocupadamente.

Keisuke: - Ah, cierto.

Desconcertado por el duro tono de Akira, Keisuke parpadeó y asintió.

Una tensión asfixiante llenó el aire. Al empezar a caminar, Akira se esforzó por mantenerse en las sombras junto al camino.

Los callejones por los que pasaban de vez en cuando eran tan oscuros que no podía distinguir nada de lo que acechaba en sus profundidades.

Cuando llegaron a una intersección, vio un letrero que sobresalía de un callejón a la derecha… hacia el este.

Completamente descolorido, aunque aún conservaba vestigios de colores llamativos, era el tipo de letrero que uno esperaría ver en un barrio rojo.

Justo cuando apartó la mirada, creyó escuchar una voz estridente. Volvió a mirar hacia el callejón.

Keisuke: - ¿Oíste algo ahora? Como una voz...

Akira: - Sí.

Keisuke estaba estudiando el cartel atentamente, habiendo notado también el sonido.

Akira apenas lo había oído, por lo que no podía estar seguro, pero el sonido se había sentido fuera de lugar en esa atmósfera tan aguda.

Le molestaba. Se acercó al cartel.

Keisuke: - ¿A-Akira …?

Mientras Keisuke corría tras él, presionó su espalda contra la pared y echó una breve mirada hacia el callejón.

El callejón era más ancho de lo que había pensado, con tiendas alineadas en filas estrechas a ambos lados.

Como era de esperar, en su mayoría eran bares y burdeles.

Todas estaban en mal estado, por supuesto. Con tantas luces decorativas rotas, dudaba que brillara mucho incluso si estuvieran todas encendidas.

No había nadie alrededor. Aunque lo mismo podría decirse del resto de Toshima, imaginar lo animado que debía ser antes de la guerra hacía que este lugar pareciera aún más desierto que el resto.

Quizás sólo había imaginado la voz, después de todo.

Se apartó de la pared y dio un paso hacia el callejón.

La calle estaba en penumbra, con los edificios bloqueando la luz del sol a ambos lados. La atmósfera de aquel lugar era tal que Akira no se habría sorprendido de encontrar uno o dos espíritus de pie entre los restos esqueléticos de aquellas tiendas que en otro tiempo estuvieron llenas de gente.

Keisuke: - Lugares como este hacen muy fácil imaginar que antes vivía gente aquí, lo cual lo vuelve aún más inquietante, ¿sabes? Es tan… real…

Sabía lo que Keisuke estaba intentando decir. El miedo era algo que se hacía más fuerte cuanto más ‘real’ parecía su origen.

Pero para Akira, muy pocas cosas se sentían ‘reales’; o al menos, lo suficientemente reales como para asustarlo. Podía procesar un fenómeno y comprenderlo a nivel intelectual, pero eso era diferente.

Al llegar al centro de la calle, Akira se detuvo en seco.

Akira: - ……

Keisuke: - ¿Akira?

Alguien estaba aquí. Su presencia estaba bien escondida, pero él podía sentirla.

¿De dónde venía?

Un sonido débil resonó. Detrás de ellos.

Pero antes de que pudiera darse la vuelta...

Desconocido: ¡Oigan, ustedes de allí!

Una voz aguda resonó por el callejón. Poco después le siguió el sonido de pasos ágiles.

Keisuke: - ¿Q-Qué …?!

 

OPCIONES:

1. No darse la vuelta.

2. Darse la vuelta.

Elegir la segunda opción.

 

Su gran impulso lo obligó a darse la vuelta.

Una chica menuda apareció ante ellos. Tenía cabello dorado, estatura delicada y brazos y piernas delgados. Sus grandes ojos azules eran especialmente llamativos.

Keisuke: - ¿U-Una chica?

Los labios de la chica se curvaron ampliamente en respuesta al murmullo desconcertado de Keisuke.

Chico: - Lo siento mucho, pero también tengo un paquete ~

Keisuke: - ¿P-Paquete …?

La crudeza de la respuesta dejó a Keisuke sin palabras.

De hecho, al mirarlo con más detenimiento, los dedos huesudos y las rodillas del desconocido delataban que tenía una complexión masculina.

Sin embargo, era difícil no confundirlo con una chica… la suavidad de su piel casi invitaba a tocarla.

Chico: - …pero dejemos eso de lado. Este es mi territorio, chicos. No puedo permitir que anden deambulando por aquí sin mi permiso.

Keisuke: - ¿T-Territorio …?

Chico: - Así es. Para los que quieren estar en mi territorio, tienen que pagar una cuota.

Keisuke: - ¿Cuota …?

Keisuke se volvió hacia Akira, con expresión desconcertada.

Chico: - Espera, ¿no lo sabían? ¿Son nuevos o algo así?

El muchacho, que estaba de pie con las manos en las caderas y el ceño fruncido, de repente parpadeó sorprendido.

Chico: - Ah, pero tú —el chico guapo—, estás participando en Igra, ¿no?

El chico mostró una sonrisa desafiante mientras señalaba la etiqueta en el pecho de Akira.

Una etiqueta también colgaba sobre el pecho del chico.

Otro participante. En otras palabras, un enemigo.

Tal vez percibiendo la repentina cautela de Akira, el chico agitó una mano hacia él.

Chico: - No me mires así. No tengo ganas de pelear. Y, además, tú eres todo un galán. Hay muchos otros por ahí a los que puedo golpear.

Keisuke: - ……

Keisuke miró al chico con una expresión de estupor.

Aunque su apariencia era tal que la gente podría confundir fácilmente su género, parecía completamente a gusto en esta ciudad salvaje, incluso cuando se enfrentaba a dos completos desconocidos.

Quizás era más fuerte de lo que parecía. De cualquier manera, había algo muy extraño en él.

Mientras tanto, ajeno a las grandes dudas de Akira, el chico había esbozado una amplia sonrisa.

Chico: - Bueno, supongo que no puedo esperar mucho de los novatos. Entonces, esta vez la casa paga. Puedes agradecerle a tu linda cara por eso.

El chico se había pasado la mayor parte de la conversación mirando el rostro de Akira. Parecía haberle tomado bastante cariño.

Chico: - Ya que estamos, ¿algo más que quieras preguntarme? Con gusto te responderé si puedo.

Eso sonó como mostrar compasión hacia un enemigo.

No iniciar una pelea allí era una cosa, pero ofrecerles una mano... Eso despertó una sospecha inevitable.

Incluso Keisuke, que no era del tipo desconfiado, le dirigió a Akira una mirada inquieta.

Sin embargo, aunque Akira presentía que debía haber algún tipo de plan involucrado, morder el anzuelo todavía era una opción si eso significaba que podría adquirir algo de información.

En cualquier caso, ésta era su única pista.

Ese pensamiento le hizo abrir la boca, poniendo fin al tenso silencio que se había instalado.

Akira: - ¿Sabes dónde puedo conseguir un arma?

Chico: - ¿Un arma?

Le molestaba que Keisuke no tuviera un arma. No podía quedarse con el cuchillo de Akira para siempre.

Chico: - Con que un arma, huh …

El chico pareció considerar esto.

Akira realmente no esperaba una respuesta.

Sabía que esas tiendas tenían que existir - mientras la gente viviera allí, habría quienes vendieran lo que necesitaban-, pero, aunque probablemente todos supieran dónde estaban, habría una regla férrea de no mencionarlas.

Además, Akira era un guerrero igra; en otras palabras, un enemigo potencial. Sería una tontería que el chico le diera información que pudiera usarse literalmente para apuñalarlo por la espalda.

Chico: - ¿Por qué? No me digas que estás desarmado. Sé que cada uno tiene su estilo de lucha, pero aun así...

Akira: - No es para mí. Es para él.

Señaló con la barbilla a Keisuke, quien tuvo la decencia de parecer avergonzado.

Chico: - Ah, es para el chico no combatiente. ¿Realmente él no tiene ninguna?

Akira: - No.

Chico: - Ya veo. Entonces, ¿qué opinas de esta?

El chico rebuscó en su mariconera, agarró algo y se lo ofreció.

Era una navaja plegable, de esas que se abrían con solo pulsar un botón. Con la hoja extendida, medía unos veinte centímetros de largo.

Chico: - Un novato debería poder manejarlo, y es ligero. Puedes quedártelo.

Keisuke: - ¿Huh?

Keisuke agitó ambas manos frente a su cara, sorprendido por la oferta casual del chico.

Keisuke: - No, no. No puedo aceptarlo.

Chico: - Esta bien. Muy rara vez la uso.

Keisuke continuó con sus protestas con ojos de cachorro un rato más, pero finalmente extendió su mano.

Keisuke: - Gracias.

Chico: - De nada.

El chico sonrió orgullosamente.

Incluso si era de repuesto, fue muy generoso de su parte darle su cuchillo a un completo desconocido.

Akira no podía ni siquiera empezar a comprender las intenciones del chico.

Keisuke: - Cierto, debo de devolverte esto. Ten.

Keisuke sacó el cuchillo de Akira de su mochila y se lo entregó.

Akira lo tomó y lo metió de nuevo en su cinturón.

Chico: - Solo recuerda que me debes una. Devuélveme el favor algún día...

Los labios del niño se extendieron en una sonrisa picarona.

Chico: - Con tu cuerpo.

Keisuke: - ¡¿Hah?!

Keisuke chilló.

Keisuke: - "¿Q-qué se supone que significa eso...? ¡Eres... eres un chico, ¿no?

Chico: - Ay, ¿por qué tan serio? Estaba bromeando.

Keisuke: - ……

El chico se rió entre dientes ante la expresión agria en el rostro de Keisuke.

Y entonces, de repente, tiró del brazo de Akira.

Keisuke: - ¡Waah!


Chico: - Hehehe.

El chico tiró de los brazos de Akira y Keisuke, acercándolos más, luego los miró con una sonrisa incorregible.

Akira: - …….

Akira no tenía ni idea de cómo manejar aquella muestra de afecto inmerecido. Suspiró, y la confusión dio paso a la irritación.

Chico: - En fin, ¿qué tal si te unes también? Has recorrido todo este camino de todos modos.

Keisuke: - ¿Unirme a qué?

Chico: - A Igra.

Keisuke: - Ah, sí … Igra … ¡¿Qué?!

Los ojos de Keisuke se abrieron como platos.

Keisuke: - ¡Ahora sí que estás bromeando! ¡Ni hablar!

Chico: - No hay forma de saberlo a menos que lo intentes. ¿Verdad?

El chico miró a Akira esperando su aprobación, pero, francamente, Akira no quería que Keisuke se involucrara. Solo complicaría las cosas.

Quizás sintiendo esto en la expresión de Akira, Keisuke redobló sus protestas.

Keisuke: - ¿Ves? No hay manera. Y ni siquiera quiero pelear.

Chico: - ¿Ehh? Pero …

El niño movió sugestivamente los dedos de sus pies calzados con botas.

Chico: - En esta ciudad, da igual si luchas o no. Te pueden matar de todas formas. En ese caso, ¿no preferirías divertirte?

Keisuke: - ….

Sus palabras tuvieron suficiente peso para hacer que Keisuke se quedara en silencio.

Por un instante, pareció que los grandes ojos del chico ya no sonreían. Pero esa expresión se desvaneció tan rápido como apareció, transformándose en una sonrisa tan rápida que Akira dudó de lo que había visto.

Chico: - Deberías ir a casa de Arbitro. A ver qué te dicen. Aunque supongo que tu amigo ya se enteró de los detalles.

Arbitro.

Ese hombre, Gwen, había mencionado ese nombre durante su explicación. Arbitro era el hombre que dirigía Igra.

Para desafiar a IlRe, Akira tendría que llevar las etiquetas que había reunido a Arbitro, pero no sabía dónde encontrar al hombre o, en todo caso, dónde se llevaría a cabo la pelea con IlRe.

Akira: - Tiene razón. Inténtalo.

Keisuke: - ¿Hah?

Keisuke se quedó congelado con una mirada de incredulidad en sus ojos.

Keisuke: - ¿Tu también?

Chico: - Así es, ¡un hombre tiene que tener agallas! ¡No hace daño ver de qué va la cosa!

Keisuke: - Haa …

Keisuke le lanzó a Akira una breve mirada de resentimiento y luego dejó caer los hombros. Parecía tan abatido que Akira sintió lástima por él.

Chico: - Entonces, ¿está decidido? ¿Nos vamos?

Keisuke: - …….

El chico ... que había empezado a caminar por la calle, de repente se dio la vuelta.

Chico: - Por cierto, yo soy Rin. ¿Qué hay de ustedes?

¿Era seguro revelar sus nombres?

Akira lo pensó un instante. Al final, sintió que no tenía sentido preocuparse por el chico, por las verdaderas intenciones de Rin. Nunca sabría si aquella amabilidad era auténtica o una actuación, y mantenerse en guardia frente a una presencia tan desarmante no haría más que desgastarlo.

Akira: - Soy Akira. Y él es Keisuke.

Rin: - Akira y Keisuke, ¿cierto?

Rin reanudó su caminata con paso alegre.

Mientras lo seguían, un pálido Keisuke se acercó a Akira, susurrando.

Keisuke: - ¡Oye, ¿en qué estás pensando?! ¡No vine aquí a pelear!

Akira: - No te preocupes. No te obligarán a registrarte. Puedes simplemente escuchar la explicación e irte.

Keisuke: - ¡¿Pero qué pasa si me obligan?!

Akira: - Puedes esconderte en el baño o algo así y luego huir.

Keisuke: - ¿Entonces piensas que no es asunto tuyo…?

Rin: - ¿De qué están hablando?

Rin se detuvo y miró hacia atrás con una expresión perpleja.

Keisuke: - No es nada.

Keisuke negó con la cabeza y forzó una sonrisa amistosa.

Rin: - ¿En serio? h, por cierto… ¿te acuerdas del “precio” del que hablé antes? Era mentira.

Keisuke: - ¡¿Una mentira?!

Rin: - ~ Sí ~

Rin asintió como si nada.

¿Qué esperaba obtener de semejante mentira? ¿O solo había sido un capricho? ...La verdad es que no había forma de saberlo.

Akira negó con la cabeza y siguió a Rin, ignorando deliberadamente las miradas de reproche que Keisuke seguía enviándole.

TRADUCCIÓN: SAKURADA DI 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Buscar este blog