Entrada destacada

¡Se miembro! (Actualizado)

 Los invito a ser parte de la comunidad de miembros de mi humilde canal de YouTube, Digames 2. Únanse para disfrutar de los beneficios que t...

martes, 2 de junio de 2026

Cage Open (Kujou) #31

 

CAGE OPEN - LUNES

~Te adoro~

 

Borrando las posibilidades desagradables que podrían surgir, me puse la camiseta.

 

……

 

Oh, esta no es mi camiseta. De hecho, es nueva. No tenía ninguna camiseta de una marca como esta. Se parecía tanto a la mía, que no lo note inmediatamente.

 

¿Kujou-san había preparado ropa nueva para mí? ¿En que momento?

 

Kujou-san volvió a la habitación. Su atractivo nivel había vuelto a subir considerablemente.

 

Konno Teppei: Kujou-san, gracias por esto. 

 

Kujou Toshiaki: No fue nada, no te preocupes. Te queda bien.

 

Señalé con puño de la camiseta para mostrarle, pero Kujou-san solo sonrió como si lo hubiera sabido desde antes.

 

Y luego salimos de la habitación.

 

La comida que habíamos pedido estaba en el pasillo, todavía colocada sobre el carrito. Seguramente no nos dimos cuenta cuando vinieron a dejarla, por lo cual la colocaron allí. Tal vez estaba tratando de ser considerados …

 

Kujou Toshiaki: Los llamaré más tarde para que vengan a recogerla. Así que comamos algo mientras estamos fuera.

 

Él sonrió alegremente, así que respondí de la misma manera.

 

Después de lo vivido en Kumazawa, podría decir que esta situación era maravillosa de alguna manera.

 

Konno Teppei: …….

 

Aunque realmente este no era el momento adecuado para estar de buen humor. Mi comportamiento provocó que una expresión de desconcierto apareciera en el rostro de Kujou-san. Kumazawa. Esta situación era como una extensión del juego.

 

Estar junto a Kujou-san en este lugar me hizo preguntarme si las cosas no habían cambiado realmente y si podría volver a mi vida normal.

 

No.

 

Si nos atrapan, morimos.

 

Todavía estábamos metidos en ese juego en este momento.

 

Lo estaríamos al menos hasta después de esta noche.

 

Kujou Toshiaki: No estés deprimido, solo animante. Estoy aquí, no dejaré que nadie te ponga un dedo encima. Estaría bien que confiaras más en mí.

 

Por sus palabras, pareciera que había leído mis pensamientos. Me estremecí.

 

Él es una persona confiable. Pero no podría confiar en él para todo.

 

Konno Teppei: También pelearé.

 

“Vaya, vaya”- Kujou-san parecía como si estuviera diciendo eso mientras sonreía amargamente.

 

Kujou Toshiaki: Dijiste que queráis ver el desfile y de repente pones una cara así … Está bien estar de buenas al menos solo por ahora.

 

Me pregunto si realmente está bien. Aunque pienso que no.

 

Lo pienso por un momento … Asentí decidiendo que me divertiría como lo había hecho antes.

 

Salimos de nuestra habitación y tomamos el elevador hasta el primer piso. Los sonidos de exterior se hicieron gradualmente más fuertes.

 

Saliendo del vestíbulo, nos dirigimos al lado donde pensábamos que estaría el espectáculo que habíamos visto desde la ventana de nuestra habitación.

 

Había mucha gente. Y también un globo enorme. Ese globo no estaba aquí cuando miré desde la ventana, pero parece que lo pusieron en algún momento.

 

Terminé por pensar en cosas tontas. Cosas como si fuera Kujou-san, tal vez podría volar hacia cielo como ese globo.

 

Era una tarde entre semana, pero todavía había mucha gente. Hay un desfile, puestos de comida y todo tipo de cosas. Pero, aun así, sentí que sería peligroso salir así entre una gran cantidad de personas.

 

Kujou-san estaba a mi lado y pareció detectar algo entre las cosas que estaba mirando.

 

Kujou Toshiaki: Podemos ir más lejos si quieres, ¿sabes?

 

Sacudí la cabeza.

 

Konno Teppei: Tengo la sensación de que es posible que te disparen protegiéndome o algo así, Kujou-san.

 

Kujou Toshiaki: ……

 

Konno Teppei: Así que está bien estar así …

 

Kujou Toshiaki: Eres tan amable.

 

Al final, fuimos un poco más lejos. Y eso es porque Kujou-san siguió insistiendo que todo estaría bien. Pero eso también contenía un poco de mentira. Realmente tenía muchas ganas de ver el desfile.

 

Así que creo que esta bien, aunque sea solo por un momento.

 

Y un así, terminamos regresando al hotel hasta que ya era de noche.

 

……………………………………………………………………………………………….

 

Fue divertido.

 

Comí tanto que podría morir y me divertí más de lo que había hecho en mucho tiempo. Fue refrescante.

 

No nos topamos con ninguna persona sospechosa, por lo que al final todo salió bien, pero …

 

Pronto serían las 11:00 pm.

 

Conforme pasó el tiempo, me pregunté si tal vez saldríamos de esto sin que pasara nada. Después de todo, nos quedamos afuera divirtiéndonos hasta tarde.

 

Al principio habíamos sido cautelosos, no podíamos subirnos a ninguna atracción que nos expusiera, cuando teníamos que esperar nuestro turno para algo teníamos que permanecer escondidos en la fila … ese tipo de cosas habían sido molestas.

 

Pero eso no cambió el hecho de que lo había disfrutado.

 

Kujou-san fue al baño público del hotel. Tenía la sensación de que no debíamos alejarnos demasiado el uno del otro, así que esperé junto al baño.

 

Cono no tenía nada mejor que hacer, miré un folleto.

 

Los globos de los personajes más populares, empezando por Dickey Mouse, aparentemente se cambiaban entre desfiles.

 

Eso significaba que tenían que sacarle el aire y volverlos a inflar todo el tiempo, ¿verdad? Debe ser duro para ellos.

 

Miré, preguntándome cómo estaría Kujou-san. El baño parecía estar bastante lleno.

 

Kujou-san levantó su mano desde donde estaba en la fila, y supuse que me estaba dando el visto bueno para ir a caminar. Entendiendo lo que Kujou-san estaba diciendo, asentí.

 

Por supuesto que no iría muy lejos. Pero, aun así, no tenía sentido ir al baño con Kujou-san.

 

Konno Teppei: Vaya, una piscina.

 

En la pared que rodeaba la piscina estaba una imagen de un personaje nadando. Estaba caminando por el área de la piscina cuando escuché voces, por lo que miré hacia arriba.

 

Allí había una escalera que subía hacia varios pisos.

 

Vi algo verde en la habitación de la esquina de uno de los pisos. Entraba y salía gente uniformada. ¿? ¿Era una entrada solo para el uso de los empleados?

 

En ese momento me di cuenta de que me había alejado bastante del baño, así que me apresuré a regresar. Ya no podía ver a Kujou-san en la fila, así que bajé la cabeza y esperé en el mismo lugar en el que había estado antes.

 

Al escuchar lo que pensé que eran los pasos de regreso de Kujou-san, miré hacia arriba.

 

No era Kujou-san.

 

Con una venda envuelta alrededor de su cabeza, el era …

 

Konno Teppei: Momoya …

 

Momoya: ¿Dónde está Kujou-san?

 

Aunque sonaba igual que siempre y tenía la misma expresión … de alguna manera daba miedo.

 

Konno Teppei: ¿Están bien tus heridas?

 

Momoya: ¿Podrías dejar de hablarme tan familiarmente? Te estoy preguntando dónde está Kujou-san.

 

Konno Teppei: No. Realmente deberías ir a casa. Sería malo si Kujou-san te encuentra aquí.

 

Comencé a cuestionar mi cordura.

 

Me preocupaba el tener más problemas para olvidar lo que Kujou-san le había hecho a Momoya, que lo que Momoya me había hecho a mí.

 

Intenté alejarme del área, pero …

 

Escuché otros pasos detrás de mí.

 

Los ojos de Momoya se movieron para mirar …

 

Kujou Toshiaki: ¿Tienes algo que tratar con nosotros?

 

Escuché su voz baja a mis espaldas. Momoya sonrió levemente.

 

Momoya: No nos quedemos aquí hablando. ¿Qué tal si hablamos ahí?

 

Su dedo vendado señaló una zona de descanso del hotel con una mesa y un sofá a cada lado. Momoya avanzó. Kujou-san caminó frente a mí.

 

Kujou Toshiaki: ¿Cómo supiste que estábamos aquí?

 

Momoya: Bueno, aquí es donde tu y yo lo hicimos por primera vez, ¿no?

 

Con que lo hicieron, huh … Como que sentí una especie de tristeza en lo profundo de mi pecho al escuchar esas palabras.

 

Kujou Toshiaki: No tienes que preocuparte por eso Konno-kun.

 

Momoya: ¡¿Por qué siempre tienes que estar diciendo Konno-kun esto, Konno-kun aquello?! ¡¿Tanto lo quieres?!

 

Kujou Toshiaki: Siento mucho hayas tenido que venir hasta aquí. Pero … ¿acaso no estás un poco asustado después de lo que te hice? Quizás lo vuelva hacer.

 

Los hombros de Momoya se sacudieron. Casi me sobresalté sin pensar, pero Kujou-san continuó ignorando eso.

 

Kujou Toshiaki: ¿Viniste a devolverme la llave de repuesto?

 

Kujou Toshiaki: No eras mi compañero destinado.

 

Kujou Toshiaki: Mi preciosa persona destinada es Konno-kun.

 

Aunque estaba diciendo algo tan vergonzoso …Bueno, ciertamente es vergonzoso, pero no me disgusto para nada.

 

Cuando bajé la cabeza avergonzado, escuché un suspiro tan fuerte que fue doloroso. 

 

Momoya: Haa … Kujou-san se ha convertido en alguien que dice cosas asquerosas como esas. Eso me hace sentir desilusionado …

 

Kujou Toshiaki: Di lo que quieras. Está bien con que Konno-kun sea la única persona en el mundo que sepa lo asqueroso que soy.

 

“Oh, entonces eres consciente de lo asqueroso que eres, ¿cierto?” – Le pregunté en silencio al galante perfil de Kujou-san.

 

Momoya cruzó las piernas

 

Momoya: Para ser sincero, acabo de hacer una llamada telefónica.

 

El tiempo se detuvo tanto para Kujou-san como para mí cuando Momoya dijo esas palabras.

 

Momoya: Le dije a los de la administración que aquí habría una pista de su paradero.

 

Momoya sonrió alegremente. 

 

Momoya: Bueno, ¿qué harán? Kujou-san, Konno-kun ~

 

¿Qué haremos? Solo había una cosa que podíamos hacer.

 

He tomado una decisión.

 

OPCIONES:

1. Superémoslos.

2. Huyamos.

Elegir la primera opción.

 

Me levanté y miré a Kujou-san.

 

Konno Teppei: ¡Superémoslos, Kujou-san!

 

Kujou-san hizo una pausa por un momento. Luego asintió con firmeza.

 

Escaparemos de esto. Estoy seguro que lo podremos lograr si estamos juntos.

 

De repente escuché el sonido de un grupo de personas.

 

Al otro lado de la ventana del edificio, pude ver a unos Kibatarou vestidos de negro. ¿Habían fingido ser personas normales o tal vez simplemente habían entrado a la fuerza?

 

Tragué saliva y agarré la mano de Kujou-san.

 

Y entonces me eché a correr.

 

Incluso cuando solté su mano, Kujou-san siguió siguiéndome.

 

Momoya parece haber suspirado. Me pareció que sonrió con amargura mientras apoyaba la barbilla en su mano.

 

La hora …. ¡ya eran las 11:30!

 

Corrimos y corrimos.

 

Kujou Toshiaki: Konno-kun ¿a dónde vamos?

 

Konno Teppei: Tengo una idea.

 

“¿Una idea?” – Kujou-san pareció preguntar eso con una expresión desconcertada. Poco a poco, los sonidos dentro del hotel empezaron a cambiar.

 

Fuera de la ventana … ya estaba completamente oscuro. No había luces. Y ya no había nadie más dentro del hotel, además de nosotros.

 

Corrimos por el hotel, cada vez más arriba. Pero el hotel era tan grande que no podía distinguir dónde estaba.

 

¿Dónde era? ¿En dónde?

 

En ese folleto lo había visto antes. Dibujé un diagrama en mi mente.

 

Estoy seguro que está ….

 

OPCIONES:

1. Derecho.

2. En el siguiente piso de abajo.

Elegir la primera opción.

 

Lo recordé. Está yendo todo derecho.

 

Por donde los empleados habían entrado al edificio.

 

Apostaría nuestras vidas a eso.

 

Kujou-san tenía una expresión confusa, pero probablemente se debía a que era la primera vez que era el que tomaba la iniciativa. 

 

Y entonces, aparté de una patada el cartel que decía “solo empleados” y me dirigí al interior.

 

No estaba cerrado.

 

Aliviado, di un paso adelante.

 

Desconocido: El tiempo aún no se ha acabado, pero, aun así, ¿no es esta ya mi victoria?

 

Esa era una voz que conozco. Provino de atrás de mí.

 

Y entonces apareció un grupo de Kibatarou vestidos de negro conto con aquel niño. El mocoso sonrió, sus dientes blancos brillaban su boca grande y oscura.

 

Mocoso. Saiki.

 

No puede ser.

 

Mi visión se oscureció, mientras mi cuerpo se ponía rígido.

 

Si íbamos a huir, ahora era él único momento en que podríamos hacerlo. Sin embargo, debido a la sorpresa, no pude moverme.

 

Y así el mocoso tuvo tiempo de moverse hacia un lado, permitiendo que una pared ve Kibatarou vestidos de negro se pusieran detrás de él y se extendieran por la habitación.

 

Saiki Shun: Entonces, ¿cómo te gustaría morir? ¿Tal vez lleno de agujeros como una colmena?

 

*click* Innumerables sonidos se escucharon cuando sus armas se levantaron unánimemente, apuntando hacia mí.

 

Suspiré profundamente. Y entonces, en efecto, Kujou-san intentó moverse para pararse frente a mí.

 

Pero.

 

Lo empujé fuera del camino y lo obligué a retroceder.

 

Kujou Toshiaki: Ko …

 

Kujou-san intentó decir algo, pero lo empujé detrás de mi espalda una vez más, para detener sus palabras. No estaba dispuesto a dejarlo morir. Después de todo, quería estar con él.

 

Es un tipo lascivo y un pervertido total, pero quiero estar con él.

 

Es por eso que quiero que viva. Si alguno de nosotros muere, mi deseo no se hará realidad.

 

Nada tendrá sentido si alguno de nosotros dos muere. No puede permitir que muera, pase lo que pase.

 

Kujou-san siempre me ha protegido, pero … Si seguía así, tarde o temprano lo matarían. Seguramente ese sería el resultado.

 

Y si eso llegara a suceder, ¿qué pasaría? ¿tendría que seguir viviendo felizmente solo? ¿Pasar por encima de su cadáver y apartar mis ojos de la realidad? ¿Seguir viviendo así?

 

Solo yo.

 

No quiero eso. 

 

No quiero que ninguno de los dos muera.

 

Extendiendo ambas manos, me incliné … Enfoqué todos mis sentidos en los Kibatarou y el mocoso de traje de negro.

 

Kujou-san permaneció callado detrás de mí. No podría verlo y tampoco hacía ningún sonido. No sabía lo que estaba haciendo, pero no tuve tiempo de mirar atrás y comprobarlo.

Uno de los Kibatarou vestidos de negro comenzó a acercarse a nosotros.

 

Kujou Toshiaki: Konno-kun …

 

Lo empujé hacia atrás una y otra vez, pero no importaba cuántas veces lo hiciera, Kujou-san seguía intentando moverse frente a mí. Así que seguí empujándolo hacia atrás.

 

Kujou Toshiaki: Entonces, hagámoslo juntos.

 

Adiviné lo que quería decir con esas palabras. Dejé que mis brazos extendidos se aflojaran. ¿Juntos?

 

Así es. Si de todos modos va a pasar eso … es mejor hacerlo juntos. Incluso en este tipo de situación, este pensamiento hizo que una pequeña risa escapara de mis labios.

 

Me di vuelta y encontré a Kujou-san luciendo más genial que nunca. Es una persona hermosa. Aunque pervertido.

 

Un pervertido que parecía pensar en nada más que en mí. La persona más fuerte, un loco amable que se preocupaba por mí más que nadie.

 

No quiero que esta persona muera.

 

Kujou-san fue quien dijo que debíamos huir juntos.

 

El círculo de los Kibatarou vestido de negro se estaba acercando gradualmente a nosotros, obligándonos lenta pero seguramente a adentrarnos más en la habitación y quitando cualquier esperanza de escapar.

 

Konno Teppei: ……

 

Volteé y vi que nos habían obligado a retroceder hasta llegar cerca de una gran ventana. Esta era probablemente la ventana que había visto antes, en esa habitación desde abajo.

 

No quiero morir. No tenía ninguna intención de morir.

 

Tragué saliva.

 

Después de todo, tenía una razón parar querer venir a esta habitación. Así que no había necesidad de preocuparse.

 

Las suelas de mis zapatos dieron otro fuerte crujido. Kujou-san estaba a mi lado, mirando fríamente a nuestros perseguidores.

 

Sangre se había escapado de esos labios. Como si dijera que ya no teníamos ninguna esperanza de escapar.

 

Es cierto que fuera de los mangas o los videojuegos no ibas a poder alejarte de tanta gente apuntándote con armas.

 

Se escuchó un ruido cuando Saiki avanzó levemente. Las mangas de su camisa se balanceaban con cada paso que daba.

 

Saiki Shun: Si saltas desde allí, morirás.

 

Ante esas palabras que dijo, miré hacia lo que había al otro lado del cristal de la ventana.

 

No había una terraza fuera de la ventana. Todo lo que nos esperaba era cemento a diez pisos más abajo. El suelo estaba coloreado de una manera que adaptaba muy bien a Destiny Land.

 

Lamentablemente, no pude ver nada que pudiera amortiguar una caída.

 

Ni fuera de la ventana, ni mucho menos de este lado. Sin barandilla, no había nada que pueda usarse como protección … Sólo hay unos pocos árboles que crecen debajo.

 

No había presencia alguna de personas ahí abajo. Ahora no había nada en el suelo donde antes habían caminado los Kibatarou vestidos de negro.

 

Sólo había un espacio abierto preparado prácticamente para obligarnos a saltar.

 

Y entonces, el área de debajo de repente se iluminó, desvaneciendo la oscuridad. Era sólo una coincidencia, pero efectivamente lo vi. Había un brillo azul que atraía a mis sentidos.

 

Pero … sintiéndome cada vez más mareado, cerré los ojos y respiré profundamente.

 

Así es, no moriremos. No tenemos por qué morir.

 

Vamos, recuerda por qué viniste aquí. 

 

Miré a Kujou-san. Las tijeras que había sacado en algún momento temblaban levemente en sus manos.

 

Sin lugar a dudas estaba temblando de ira. Su hermoso rostro estaba tenso.

 

Konno Teppei: Kujou-san, confía en mí, por favor.

 

Kujou Toshiaki: ¿Eh …?

 

Konno Teppei: Confía en mí.

 

Repetí con calma.

 

Saiki Shun: Si tienen unas últimas palabras, las escucharé. Es un servicio especial para ustedes por haber brindado tanta diversión. Pero que no sean muchas. Les daré cinco segundos.

 

Kujou-san miró el rostro sonriente de Saiki, pero luego volvió su mirada hacia mí.

 

Me dio un movimiento firme de asentimiento con mi cabeza. Parece feliz.

 

Tiré de la palanca y abrí la ventana. Sentí que el viento frío que entraba desde afuera me cortaría los brazos y las mejillas.

 

Era de noche. Las estrellas brillantes se alineaban en el horizonte de esta tierra de ilusiones.

 

Colocando una mano en el cristal de la ventana, intenté mirar hacia abajo. Lo sabía, no importa cómo lo mires, si alguien se aventara desde aquí resultaría en una muerte segura.

 

Lo que más destacaba era el reloj de la torre del castillo de Cenicienta. Marcaba las 11:59 …

 

Agarré la mano de Kujou-san. Nos miramos y asentimos. Kujou-san abrió más la ventana de su lado … y los dos colocamos un pie en el cristal de la ventana.

 

Hacer algo como esto debía ser aterrador. Pero mi corazón que bailaba salvajemente se calmó en el momento en que tomé la mano de Kujou-san.

 

Y así pude calmar mis nervios y aclarar mi cabeza.

 

Esperamos el momento adecuado … y saltamos.

 

Te lo suplico …

 

¿Suplicar a quién?

 

Ciertamente no a Dios.

 

Entonces, que sea a mi propia intuición.

 

A mi suerte y a la de Kujou-san.

 

Un ruido agudo y ensordecedor que provenía del lugar donde acabábamos de saltar resonó. La mano de Kujou-san se sacudió en nuestro aún unido agarre; debe haberse sorprendido.

 

TRADUCCIÓN: SAKURADA DI

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Buscar este blog