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sábado, 26 de septiembre de 2026

Lucky Dog 1 + Bad Egg (Daivan) #27

 

Daivan #27 – 50%

Bajo la amenaza muda del arma, Luchino fue forzado a dar un paso atrás y alzó apenas las manos en señal de rendición. Aun así, su mirada y su tono destilaban un desprecio que no se molestaba en disimular.

Luchino: De verdad, no me hagas repetirlo tantas veces. No necesito alcohol. Llévatelo de vuelta, bambino. (Palabra italiana que significa “niño”, “chico”, muchacho” etc.)

Hombre vestido de negro 1: No puedo acatar esas clases de órdenes.

Luchino: ¿Órdenes? Vaya, qué error el mío. ¿Y quién te mandó, eh? ¿Tu gente? ¿La familia?

Hombre vestido de negro 1: No puedo responder.

Luchino: Vamos, si solo soy un pobre cerdo al que tienen enjaulado y engordando. Decir el nombre de tu superior no te va a matar.

El hombre vestido de negro guardó silencio. Comprobó de un vistazo la comida sobre la mesa, el whisky, los vasos y el hielo, y retrocedió hasta quedar junto a la puerta.

Y ahí, otra vez …

El tumulto del piso de abajo, convertido ya en un retumbar apagado que sacudía las ventanas, hizo que en el rostro de Luchino se dibujara una ira feroz, similar a la de un león furioso.

Luchino: ¡Cazzo…! Oigan, ustedes. ¿Qué diablos está ocurriendo abajo? ¿Acaso existe alguna noche sin disturbios?

Hombre vestido de negro 1: No puedo responderle nada.

Luchino: ¡Pues tráeme a tu superior ahora mismo! ¡Seguro que es una jugarreta de la familia! ¡Así como vamos… Daivan va … joder!

Luchino: ¡Tch! ¡Déjame pasar…! ¡Iré yo mismo a calmar ese alboroto! …¡Como si pudiera quedarme de brazos cruzados, maldita sea …  stronzo!

Pero… bastó con que el zapato de Luchino avanzara medio paso, solo eso, para que ….


Detrás del hombre de negro, en las manos de los yakuzas, sonara el seco clic de las pistolas al armarse… y los cañones se alinearán, apuntando de lleno al fornido pecho de Luchino.

Luchino: ¡Tch …! Malditos.

Hombre vestido de negro 1: Con el debido respeto, Mister Gregoretti. Si no sigue las órdenes, o si se descontrola…

Hombre vestido de negro 1: Hemos recibido la orden de abatirlo en el acto. Esta es la última advertencia, Mister.

Luchino: ¡Tch ….!

Que lo llamaran “mister”, en lugar de Don o signore, (“señor” en italiano) hizo que en la frente de Luchino afloraran la ira en forma de sudor y venas gruesas palpitantes.

Nota: (en la mafia italiana, existe la forma correcta y respetuosa de llamar a un superior, les dejo el orden de acuerdo a lo mencionado:

·         * Don es un tratamiento de máximo respeto y autoridad, típico de la mafia italiana. Llamar a alguien Don implica reconocerlo como un jefe, alguien con poder real.

·           * Signore sigue siendo respetuoso y formal; reconoce dignidad y posición.

·      * Mister es frío, distante y casi administrativo. No reconoce autoridad ni rango; trata a la persona como a un civil más o incluso como a alguien ya despojado de poder.

Por eso la reacción física de Luchino: sudor, venas hinchadas, rabia contenida. No es solo enojo; es el golpe directo a su identidad y autoridad.)

La mano de Luchino cayó sobre la mesa del servicio de habitaciones como un martillazo.

Luchino: ¡Entonces …!

Luchino: ¿Por qué no van ustedes a arreglar el caos de esa ciudad, eh? ¡Si es que con esos corazones tan mezquinos todavía les queda algo de valor!

Pero los alaridos de Luchino no provocaron reacción alguna: el hombre de negro y los guardias empujaron el carrito y salieron por la puerta.

Luchino: ¡Oigan, esperen, malditos mocosos…! ¡Ya es suficiente, déjenme contactar con el exterior! ¿Dónde están los demás? ¡¿Dónde diablos están Bernardo y su gente?!

Hombre vestido de negro 1: Volveremos mañana por la mañana con la comida.

Luchino: ¡Guh! E-Espera … ¿Ellos ….?

Luchino: Bernado, Iván … Giulio … ¿están bien …? ¡Y además! ¡Ese chico …! ¡Ese chico rubio!

Luchino: ¡Giancarlo …! ¿Está a salvo? ¡Él es Lucky Dog, seguro que has oído algo de él…! Te lo ruego, ¿no sabes nada?

Hombre vestido de negro 1: Ciérrala.

Luchino: ¡Espera …! ¡Mierda!

Cuando Luchino intentó aferrarse a los hombres y seguirlos, los cañones cargados lo apuntaron en silencio y lo obligaron a retroceder dentro de la habitación. Justo antes de que la puerta, a la que le habían quitado el tirador del lado interior, se cerrara por completo, …

Luchino: ¡Hey, bambino!

Hombre vestido de negro 1: ¿Todavía se le ofrece algo?

Luchino: Si es que les queda, aunque sea un poco de orgullo, tan pequeño como esos míseros corazones que tienen…

Luchino: ¡Usa esa pistola y revienta de una vez esas cabezas vacías! ¡Un hombre de la Cosa Nostra que ignora el caos de la ciudad no merece vivir, cazzo!

Esa lluvia de insultos parecía estar dirigida, en parte, hacia sí mismo. Frente a ese Luchino…

La puerta se cerró con firmeza, y resonó el frío sonido metálico del cerrojo al bloquearse.

………………………………………………………………………………………..

Por la mañana… al mismo tiempo que se oía el ruido de algo siendo arrastrado, un sonido metálico —como el de tubos de hierro al conectarse— hizo que abriera un poco los ojos.

Mientras Bakshi seguía profundamente dormido, un poco más allá de mi sofá…

Walther y los demás forzaron la apertura de las cajas de madera y comenzaron a hacer algún tipo de trabajo. Me les quede mirando aturdido…

Walther: Oh, buenos días, Giancarlo-san. Siento mucho si lo hemos despertado.

Gian: Nm, uh … no, para nada. ¿Qué están haciendo?

Walther: Son artículos liberados por el gobierno… son de segunda mano, pero conseguimos algunos muebles. Por favor, úsenlos.

Gian: Oh … Qué temprano trabajan. Es increíble y admirable que sean trabajadores tan madrugadores.

Riccardo: Gian-san, buenos días.

Riccardo: La cama es de tubos de hierro… pero elegimos un colchón y sábanas limpias, así que creo que será cómoda para dormir.

Gian: B-Buenos días ~ Es perfecto. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que dormí en una cama?

Bakshi: Uh ~ waah ~ ¿Cómo va el asunto de la electricidad y los teléfonos, Walther?

¿Se habrá despertado por las voces? Bakshi, medio hundido en el sofá, le preguntó a Walther mientras lo miraba con ojos somnolientos.

Walther: Ah, buenos días, Bakshi-san. Si se refiere a la electricidad …

Walther señaló con ambas manos la bombilla que colgaba ahora del techo del almacén, como si fuera un actor barato; luego sonrió con buena cara hacia Bakshi y hacia mí.

Walther: Acabo de firmar el contrato de alquiler de las casas abandonadas y los almacenes que rodean este depósito. Fue un acierto tener varias empresas fantasmas.

Walther: La electricidad vendrá de ese almacén y de la casa abandonada —que ahora usamos como oficina—… la haremos pasar por otro depósito para camuflarla y después la traeremos hasta aquí. No creo que puedan rastrearnos por un tiempo.

Gian: Nm … Ok. ¿Y esas “empresas fantasmas” qué son?

Walther: Sí. Hace tiempo… cuando trabajaba bajo el capitán Ortolani, las creé para uso personal. Por supuesto, no están a mi nombre…

Walther: Ni el capitán ni el jefe de escuadra saben de esas empresas. CR:5 no debería poder olerlas… en teoría.

Bakshi: Supongo que ya lo sabes, pero en esa oficina y en el almacén, aunque sea de mentira, mete a algunas personas y ponles alguna actividad para que estén operando, ¿sí? Por si acaso.

Ante esa insistencia de Bakushi, Walther: lo miró por un instante con expresión sorprendida… luego, dándose cuenta, respondió como si se disculpara.

Walther: S-sí. Disculpe… eso también está cubierto. Encontramos una rotativa grande abandonada en el almacén, así que haremos pasar el lugar como una imprenta.

Walther: Y además… disculpe. En cuanto al teléfono… denme un poco más de tiempo para tener una línea directa hasta aquí. Más vale ser precavidos… dado quién es el oponente.

Gian: ¿Oponente? ¿Te refieres a CR:5?

Walther: Sí. Daivan… aunque todavía hay muchas cosas que no están claras, está envuelto en la red que ha extendido CR:5.

Walther: Más de la mitad de los teléfonos públicos de esta ciudad están bajo la vigilancia de CR:5…

Gian: No me queda claro de qué hablas. ¿Controlan los teléfonos públicos? ¿Qué quieres decir con eso?

Walther: En cada teléfono público colocan a un comerciante de la zona o a algún vecino cercano; a veces también a desempleados o niños de la calle para que se queden vigilando…

Walther: CR:5, cuando quiere obtener información de cierta manzana o enviar datos a una zona específica, hace sonar un teléfono público cualquiera y llama al encargado…

Walther: Por supuesto, también funciona al revés. Si ocurre algo en la manzana, se usa ese teléfono público para avisar al encargado de la organización.

Gian: Ah … ya lo recordé. Cazzo, como pasó más tiempo en prisión que fuera, lo recuerdo vagamente, pero… a mí también me habían dado un contacto.

Walther: Exacto. Es decir, los teléfonos públicos de esta ciudad son, en la práctica, líneas internas de CR:5.

Walther: Y además, la central de conmutación de la compañía telefónica de esta ciudad también está bajo la influencia de CR:5, así que…

Walther: Si un enemigo de CR:5 usa un teléfono público… el encargado de ese teléfono lo informa a sus superiores. Entonces la organización consulta en la central telefónica el registro de esa llamada.

Gian: Ya veo. Con razón no podemos poner un teléfono aquí sin más ni usar teléfonos públicos tan fácilmente… En fin, cómo decirlo…

Bakshi: Así que de eso se trata, fuck. Pero en serio… ¿qué clase de maldito nerd fue el que construyó una red tan elaborada hasta el punto de lo obsesivo?

Gian: Bernardo, huh.

Walther: Sí. El capitán Ortolani… uno de los altos mandos. Por eso, disculpen. En cuanto al teléfono y las comunicaciones, denme un poco más de tiempo…

Walther: ¡Pero déjenmelo a mí! ¡Les demostraré que podré superar a esa persona con seguridad! Tejeré una red que CR:5 no pueda detectar… ¡ya lo verán!

Gian: Jajaja, es cierto. Tú eras subordinado de Bernardo, ¿verdad? Esto es una apuesta en la que ambos conocen las cartas del otro…

Walther: Sí. Sin embargo …. Hay formas de pelear… que solo quienes han corrido de un lado a otro por el basurero de los rangos bajos conocen.

Gian: Walther, bien dicho ~ Por ahora, no sabemos que está haciendo Bernardo, ni cuál es la situación de CR:5.

Gian: Haz que Bernardo se trague su orgullo. Cuento contigo.

Walther: ¡Sí! ¡Muchas gracias! Al alto mando, Ortolani… yo mismo lo arrastraré ante usted, Gian-san.

Walther me miró fijamente con unos ojos encendidos, cargados de tensión y entusiasmo… y yo, en respuesta, le sonreí mostrando los dientes.

Gian: Cazzo, pensé que mi suerte ya se había ido hace mucho al fondo de la alcantarilla… pero parece que todavía me queda un poco de buena racha.

Con toda esa conversación terminé de despertarme por completo, y justo cuando hasta la cabeza se me despejó de forma extraña…

Los hombres terminaron de armar varios juegos de camas de tubos metálicos y luego colocaron otros sofás y sillas.

Riccardo y Landolfo entraron en el círculo donde estábamos conversando. El viejo Riccardo, que movió la mano en algo parecido a un saludo militar, …

Riccardo: Las camas ya están armadas. Luego las moveremos al lugar que prefieran…

Landolfo: Bueno … ehm … ¿le parecen bien, Giancarlo-san?

Gian: ¿Qué pasa contigo, Landolfo? ¿Te duele la pansa?

Landolfo: B-Bueno, desde ayer he estado recordando todo mientras… pensaba. El hermano Fiore… sigue vivo, ¿verdad? Escapó… ¿cierto?

Gian: No me hagas decirlo tantas veces. Sí… ese tipo estaba en el almacén que tú dijiste; sus propios compañeros lo traicionaron y casi lo matan.

Landolfo: Creo que, incluso si esa persona se salvó, no va a huir ni a esconderse. Probablemente irá a vengarse de los que lo traicionaron…

Landolfo: Si las cosas salen mal, puede que incluso vaya a matarlo a uste, Gian-san, quien lo ayudó…

Gian: ¿Que “si sale mal” ni qué nada? Tanto él como yo estamos totalmente decididos a hacerlo.

Landolfo: Puede que, para eso, reúna a sus subordinados. Y también las armas… las que tenía escondidas… ¡Por eso no podemos quedarnos de brazos cruzados…!

Claramente, con expresión de haber tomado una decisión firme, me miró, se agachó de golpe y bajó la cabeza en señal de respeto.

Landolfo: ¡Perdón, Gian-san…! ¿Puedo ir ahora mismo? Yo… ¡esta vez sí quiero vencer al hermano…!

Landolfo: ¡Si vamos a adelantarnos al hermano Fiore, tiene que ser ahora! Por favor, Gian-san, yo… ¿puedo ponerme en acción desde ya…?

Gian: ¿“Tomar la delantera”? ¿A qué te refieres? ¿Sabes algo… sobre cómo va actuar ese tipo?

Landolfo: ¡Sí…! No tengo pruebas seguras, pero… ¡antes de que el hermano reúna soldados y armas… yo me adelantaré y se los quitaré primero!

Bakshi: ¿Soldados? ¿Vas a llamar para acá a los del CR:5? Tú… mejor hazte una paja y cálmate un poco.

Landolfo: Yo soy solo un don nadie mantenido, pero… entre los subordinados del hermano hay muchos tipos que trabajaban sin tatuajes, como yo…

Landolfo: Si voy y hablo con ellos y los convierto en gente de nuestro lado antes que el hermano lo haga … Y de paso, si también nos quedamos con las armas que tiene escondidas…

Gian: Sería “matar dos pájaros de un tiro”, ¿no? De acuerdo, Landolfo. Te encargo los asuntos de Iván a ti.

Landolfo: ¡Muchas gracias, Gian-san! Entonces, debo de actuar antes que el hermano. En seguida me pongo en marcha …

Landolfo: Ah … eh, b-bueno … lo siento, ehm … para reunir a los tipos, necesitaré municiones, es decir, … dinero.

Pensé que iba a saltar y echar a correr en este momento. Pero se detuvo en seco, sobresaltado, y ahora Landolfo parecía un niño al que le descubren una travesura… Así que yo…

Le lancé una de las bolsas que había dejado rodadas detrás del sofá: una que habíamos recuperado de más, con munición real ya lavada y preparada, de fabricación de la iglesia.

Landolfo: ¡Muchas gracias! ¡Entonces me retiro!

Teshikaga: ¿Estará bien?

Walther: ¡Ah! E-espera, ¡espera! Giancarlo-san… ¡un momento! ¡Ese dinero de ahí todavía no está registrado en las cuentas!

Walther: ¡Si te lo vas a llevar, llévate este de aquí!

Walther, que se dio cuenta de algo justo a tiempo, agarró a Landolfo cuando estaba a punto de salir corriendo y le cambió a la fuerza la bolsa que llevaba en la mano por la suya.

Gian: ¡Jajaja! Eres muy minucioso, Walther. Que gran trabajo haces.

Walther: L-Lo siento. Pero es mejor ser muy cuidadoso cuando se tratan estas cosas.

Bakshi: Eso mero. Es importante anotarlo todo como se debe. Ni la memoria ni las personas son de fiar. Incluso el viejo Ethan se ha quemado más de una vez por eso.

Que solo haya terminado en quemaduras demuestra lo duro que es ese pelón.

Entonces… el viejo Riccardo, que de pronto pareció darse cuenta de algo, levantó la mano ligeramente y dijo:

Riccardo: Disculpe, jefe. Nosotros también vamos a salir luego a una misión en la ciudad, pero… bueno… la clave de este lugar, o mejor dicho…

Riccardo: ¿No sería más fácil si tuviera algún nombre? Si van a aumentar los hombres a partir de ahora. Algo así como una clave que solo entienda la gente que está aquí…

Bakshi: Ah, cierto… ¿íbamos a hacer también otras bases, no? ¿Qué dices, Gian? ¿Decidimos algún nombre?

Gian: Ya veo… Llamarlas Número 1 y Número 2 sería como si fueran amantes mantenidas. Y decir “la del puerto” y cosas así, si alguien lo llegara a oír por casualidad, sería demasiado evidente.

Landolfo: El nombre del escondite… Ahora que lo pienso, el hermano mayor Fiore les ponía nombres de flores a los almacenes secretos.

Landolfo: Anémona, Blossom, Cereza, Margarita… ¿tendrían algún significado esos nombres, me pregunto?

No lo parece a simple vista, pero ese tipo es todo un sentimental.

Walther: Ah, verán … si es así …

Entonces… Walther, que había estado reteniendo a Landolfo, levantó ligeramente la mano y habló.

Walther: Desde la primera vez que vine aquí lo he estado pensando. Un lugar que está ahí, pero que no existe en realidad… ¿Qué tal algo como “Utopía”…?

Riccardo: Creo que había algo así en algún izakaya… ¿“Paraíso”? ¿Era así?

Landolfo: Tú también eres bastante sentimental, ¿eh? O más bien, debería ser un nombre más masculino… No, olvídalo.

Mientras los hombres, por el tono de sus voces, parecían no estar muy convencidos… Bakshi resopló por la nariz, divertido.

Bakshi: Hmm, ja, ya veo… ¿“Interesante Utopía”, eh? No está nada mal, tiene su ingenio. Me gusta.

Gian: Oigan, oigan… si no me lo dicen de una forma que hasta yo —un pobrecito que ni siquiera fue a la escuela— pueda entender, voy a tener un problema. Malditos intelectuales.

Walther: Ah, ah, lo siento… No era mi intención… Es que existe una novela antigua con ese título, y “Utopía” tiene el matiz de “un paraíso ideal que no existe en ningún lugar”…

Walther: Entonces pensé que ese nombre le quedaría perfecto a esta base escondida.

Gian: Ya veo. Muy bien, está decidido. A partir de ahora, este lugar ….

Gian: Se llamará Utopía.

Ante mi declaración, los tipos respondieron con un silencio que equivalía a asentir; otros esbozaron una sonrisa torcida, mostrando dientes casi bestiales; y algunos pusieron cara de “¿de qué demonios están hablando ustedes?”.

Walther: Muchas gracias. Entonces… decidamos también los nombres de los lugares donde cada uno administrará a los soldados que ha reunido, y convirtámoslos en nuestras propias contraseñas.

Gian: Te encargo también la gestión de todo eso, Walther. Perdona por haberte retenido, Landolfo. Vete ya. Vas a darle una lección a Ivan, ¿no? Date prisa.

Landolfo: ¡S-Sí! ¡Le daré mi informe en la noche!

Riccardo: Yo también iré a encargarme de la compra de suministros. Y además…

Riccardo: Señor Bakshi. ¿Esa arma que lleva en la cintura es de cartucho africano?

Bakshi: Sí. Es ese que llaman “de 4 bore”. Un cañón de calibre demencial que en África hace que los pobres elefantes caigan de culo.

Riccardo: Entendido. De 4 bore, ¿verdad? Si lo busco en una armería dejaré rastro… así que intentaré encontrar cartuchos de repuesto en alguna tienda de antigüedades.

Bakshi: Oh, qué atento eres. Ya que estás, tráeme también fulminantes y pólvora, balas. De las de caza de ciervo y perdigones para aves… y también tacos, ¿vale?

Gian: ¿Cómo es que Lily contaba con todo eso?

Bakshi: Creo que dijo que era un regalo de su marido. Al parecer, su marido era un inútil que se pasó la vida jugando en África y cosas así.

TRADUCCIÓN: SAKURADA DI



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