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miércoles, 29 de julio de 2026

Togainu no Chi - Lost Blood (Ruta Común) #06

 

Keisuke: - Además, necesitas tener cinco etiquetas en todo momento, pero puedes canjear las que sobren con Arbitro por premios. Supongo que eso es todo.

Cuando terminó de hablar, Keisuke suspiró ruidosamente como si su trabajo finalmente hubiera terminado.

Akira pensó que era un juego muy desequilibrado. Había una brecha demasiado grande entre las reglas básicas y las que parecían añadidas.

El hecho de que funcionara de todos modos debe ser gracias enteramente a la autoridad de IlRe.

Keisuke: - Akira …

Cuando levantó la vista, encontró a Keisuke mirándolo como si quisiera preguntarle algo.

Akira: - ¿Qué?

Keisuke: - Um... oye. Sé que es demasiado tarde... Lo sé... pero aun así...

Keisuke: - No quiero que pelees. Ahora que he oído las reglas, sé lo peligroso que es...

Keisuke apretó las manos formando puños. La luz que se desvanecía lo perfilaba en dorado.

Keisuke: - Pero también entiendo que no puedes rendirte. Una vez que entras, no puedes salir. Y aunque pudieras, igual te quedaría la cadena perpetua.

Keisuke: - Y te seguí hasta aquí… porque no podía soportar quedarme de brazos cruzados… pero…

Keisuke murmuró algo ininteligible y luego cayó en silencio durante un rato, antes de alzar lentamente el rostro.

Unos ojos endurecidos por la determinación se clavaron directamente en los de Akira.

Keisuke: - Y-Yo … participaré en Igra. 

Akira: - …….

Akira tardó varios segundos en asimilar las palabras de Keisuke.

Akira: - Te dije que no tenías que hacerlo.

Keisuke: - Yo quiero hacerlo.

Akira: - ¿No odiabas la idea?

Keisuke: - Pero ya lo he decidido.

Akira: - ……


Keisuke siempre había sido de los que evitaban el conflicto. Akira no podía creer que realmente hubiera decidido unirse a Igra.

Keisuke: - Todo este tiempo me he estado preguntando cómo podía ayudarte. Ahora, después de ver Toshima con mis propios ojos y de enterarme de lo que es Igra, sé a qué te enfrentas.

Keisuke: - Para ser sincero… tengo miedo. Pensé que no había manera de que pudiera unirme. Pero aun así…

Apretando los puños, Keisuke habló despacio y con determinación.

Keisuke: - Quiero protegerte.

Akira: - ¿A quién dices que vas a proteger?

Keisuke: - A ti.

Akira: - No digas estupideces.

Keisuke: - ……

Keisuke se mordió el labio y bajó la cabeza, abatido.

Mirándolo a la cara, Akira habló en voz baja.

Akira: - Me uní a Igra para limpiar mi nombre, pero eso no cambia las reglas. Una vez que entras, tienes que luchar hasta el final.

Akira: - Para mí, era eso o morir entre rejas. Yo no tenía elección. Pero en tu caso, es diferente.

Akira: - ¿Te das cuenta de lo estúpido que estás siendo? Es como si estuvieras dispuesto suicidarte.

Keisuke: - ……

Si Akira derrotaba a IlRe, podrían salir de esta ciudad juntos. Pero ¿había alguna garantía de que Keisuke se mantuviera a salvo hasta entonces?

No sabía si realmente podría proteger a Keisuke cuando llegara el momento decisivo.

Akira: - No participes en Igra.

Keisuke: - Me niego.

Keisuke respondió con voz ronca tras un pesado silencio, alzando la cabeza.

Keisuke: - Tienes razón en que, una vez que me una, no podré escapar salvo ganando o muriendo… pero, Akira, tú no planeas morir, ¿verdad? Planeas derrotar a IlRe y volver a casa con vida, ¿no?

Keisuke: - En ese caso, lo único que tengo que hacer es sobrevivir hasta que derrotes a IlRe. Entonces podremos irnos juntos.

Keisuke: - Hasta entonces, haré todo lo que esté a mi alcance para llevarte hasta IlRe. Quiero ayudarte.

Akira: - ¿Y cómo planeas hacerlo?

Keisuke: - Reuniendo etiquetas y dándotelas a ti. De ese modo, conseguirás las que necesitas más rápido.

Keisuke: - Además, si te doy mis etiquetas iniciales, eso significa que ya tendrás cinco más ahí mismo.

Keisuke: - ¿De acuerdo? Haciéndolo de ese modo será más rápido que luchar por tu cuenta.

Akira: - ¿Entiendes lo que implica recolectar etiquetas?

Keisuke apartó la mirada con inquietud.

Akira: - Puede que tengas que matar a tu oponente. ¿Estás preparado para eso?

Keisuke: - Las reglas dicen que pierdes si tu espalda toca el suelo, así que…

Akira: - ¿Y qué harás si pierdes? Tu oponente podría decidir matarte.

Keisuke: - ……

Keisuke se mordió el labio una vez antes de levantar la cabeza para mirar directamente a Akira. Cuando habló, su tono era firme.

Keisuke: - Estoy preparado.

Akira: - No sabes de lo que estás hablando.

Keisuke: - No puedo quedarme de brazos cruzados mirando. Quiero serte útil.

Keisuke: - Por favor… prometo que no me interpondré en tu camino.

Todo lo que Akira pudo hacer fue suspirar.

Así era siempre con Keisuke. A pesar de su timidez habitual, podía ser increíblemente terco cuando se trataba de actuar por el bien de Akira.

Sus ojos estaban ahora fijos con intensidad en Akira, como si dijeran que no pensaba dar marcha atrás. Akira sabía por experiencia que no había forma de disuadirlo una vez que adoptaba esa mirada.

Sin molestarse en ocultar su fastidio, Akira cruzó los brazos y se dio la vuelta.

Akira: - Haz lo que quieras.

Keisuke: - Soy serio.

La conversación terminó ahí. Akira no sabía qué más decir.

Lo único que sabía era que aquello estaba destinado a acabar mal.

Pero ya había hecho sus advertencias. Si Keisuke quería seguir adelante de todos modos… bueno, eso sería responsabilidad suya, no de Akira.

Oyó el sonido de unos pasos que se acercaban y, de pronto, una voz alegre atravesó la tensión.

Rin: - ¡Gracias por la espera!

Akira se volvió y vio una pequeña silueta a lo lejos, medio oculta por las sombras del crepúsculo.

Aumentó rápidamente de tamaño y nitidez, hasta definirse por fin en Rin, que corría hacia ellos jadeando.

Rin: - ¡Maldito viejo! Siempre yéndose por ahí, de un lado a otro, a todas partes, dios.

Akira: - ¿Lograste ponerte en contacto con él?

Rin: - ¡Claro que sí! ¡Pero qué pasa con él, que no viene a la reunión que él mismo convocó?! …¿Eh? ¿Por qué ustedes dos tienen esa cara tan decaída?

Al percatarse del ambiente, Rin ladeó la cabeza con curiosidad.

Keisuke respondió con una sonrisa amarga.

Keisuke: - No es nada, estoy bien. Solo estoy un poco cansado.

Rin: - ¿Ah, sí? Bueno, si tú lo dices. ¿Quieren descansar un poco más antes de que vayamos para allá?

Akira: - No. Vamos.

Rin: - Hmm …

Rin miró de un lado a otro entre Akira y Keisuke por un momento, pero luego se dio la vuelta y empezó a caminar, haciéndoles una seña para que lo siguieran.

Lo siguieron, con el aire entre ellos aún cargado de tensión.

El resplandor del sol poniente se desvaneció mientras la noche caía sobre Toshima.

………………………………………………………………………………………..

Se dirigieron de regreso hacia el distrito rojo.

Al parecer, la persona con la que Rin había prometido reunirse los estaba esperando en un bar subterráneo de aquella primera calle que Akira había explorado.

Doblaron la esquina y, entonces, Akira se detuvo. Había una multitud en el centro de la calle, de espaldas al trío.

Rin: - Oigan, oigan, ¿qué es esto? Háganse a un lado, vamos a pasar.

Frunciendo el ceño, Rin intentó abrirse paso entre la muchedumbre.

Al principio, Akira pensó que podrían ser espectadores de Igra, pero no. Estaban demasiado silenciosos.

Una tensión peculiar llenaba el aire.

De pronto, la multitud se abrió, revelando lo que había más allá.

Un par de hombres altos y corpulentos le estaba haciendo algo a un tercer hombre… muy probablemente un luchador de Igra.

Por la manera en que lo estaban tratando, parecía un registro especialmente violento.

El hombre estaba completamente erguido, totalmente a su merced. Parecía que podía estallar en gritos en cualquier momento.

Hombre: - Uh … uhh … ¡waaaaahhh!

Finalmente, ya no aguantó más. Con un chillido lastimero, el hombre se zafó e intentó escapar a través de la multitud.

Desconocido: - ¡ESPERA, VELVE AQUÍ!

Un bramido ensordecedor resonó. Uno de los dos se lanzó sobre el hombre, lo sujetó por el cuello y lo arrastró al suelo.

La multitud observó cómo todo aquello se desarrollaba sin mover un solo músculo.

El hombre de piel morena llevaba el cabello cortado al ras y sostenía una tubería metálica mugrienta en una mano. Por la forma en que abultaba su grueso abrigo militar, era fácil imaginar el físico que ocultaba debajo. Mostraba los dientes en una sonrisa salvaje.

El otro hombre, que se acercaba con parsimonia desde atrás, tenía el cabello rubio decolorado hasta quedar con una textura pajiza. Su parka rosa estaba abierta de par en par a la altura del pecho, dejando al descubierto una extraordinaria colección de tatuajes. El flequillo largo que le cubría los ojos hacía que su sonrisa resultara, de algún modo, aún más inquietante.

Rin: - Geh …

Rin se quedó paralizado en su sitio.

Rin: - Son los Ejecutores.

Hombre: - P-Por favor… ¡déjenme ir! ¡Por favor! ¡Ayúdenme!

El hombre gritó, suplicando por su vida.

Así que esos eran los Ejecutores.

Oyó el golpe sordo del metal al impactar contra la carne y luego vio al hombre desplomarse de bruces contra el suelo.

Hombre: - Uh, guh … duele …

Tras deslizarse por el asfalto, el costado de su rostro quedó empapado de sangre, lágrimas, mucosidad y baba.

Desconocido: - Hey, mira que tratar de escapar …

Hombre: - ¡Huuh …! ¡No, por favor!

Desconocido 2: - ¿Acaso tu mamá no te enseñó a limpiarte el culo tú solo, eh?

El miedo deformaba el rostro del hombre. Se acurrucaba en el suelo, temblando.

Rin: - El moreno es Kiriwar y el rubio es Gunji. Cuidado con ellos. A veces inventan excusas para matar gente incluso sin romper las reglas. Solo porque les da la gana.

Rin escupió esas palabras con desprecio. Mientras tanto, un pálido Keisuke observaba con horror paralizado.

Keisuke: -  …..

Rin: - Así es como se divierten. Ah, sí. Les encanta matar.

Los Ejecutores arremetieron contra el hombre, pateándolo una y otra vez. Su risa era como cristales rotos, clavándose en los oídos de Akira.

Kiriwar: - ¡No te corras delante de mí ahora!

Gunji: - ¡No te metas!

Los sonidos continuaron durante algún tiempo.

Al cabo de un rato, el hombre dejó de gritar. Le salía sangre y espuma de los labios.

¿Había perdido el conocimiento o su alma finalmente se había agotado?

Se hizo un silencio tan tenso que Akira podía oír a todos conteniendo la respiración. Todos rezaban para que no les tocara el turno, para sobrevivir, aunque nadie más lo hiciera.

Corran, y los Ejecutores los devorarán como perros rabiosos. Nadie podrá moverse hasta que termine su inspección.

Kiriwar: - Ya terminaste, ¿eh? ¡Menuda decepción!

El que sostenía el tubo de metal, Kiriwar, empujó distraídamente con el pie a su víctima, que se retorcía. La sangre del hombre tiñó la tierra de un rojo negruzco.

Keisuke: - Lo siento... no creo poder aguantar …

Keisuke estaba pálido como una cuba. Apartó la mirada, con una mano sobre la boca.

Gunji: - ¡Hey, Pochi!

El hombre rubio, Gunji, se giró y gritó un nombre.

Kiriwar: - Te equivocas. Él es Tama.

Gunji: - ¡Tama es un nombre habitual para los gatos, ¿no?!

Mientras los verdugos continuaban con su inútil discusión, un perro grande se acercó corriendo hacia ellos.

Espera. Ese no es un perro.

Era un hombre, un hombre que se arrastraba a cuatro patas, con el cuerpo envuelto en un duro cuero negro.

Tenía los ojos vendados, amordazado, perforado y lleno de cicatrices. El cuero se hundía en su piel blanca y enfermiza, acentuando el contraste entre ambos.

Especialmente prominente era la cicatriz quirúrgica en su garganta. La carne que la rodeaba estaba hinchada y deformada, una visión que hizo que Akira se estremeciera de asco.

Sus otras heridas podrían haber cumplido una función decorativa, o tal vez no tener ningún significado, pero la que tenía en la garganta claramente había sido infligida como parte de algún proceso deliberado.

Kiriwar: - Tu amo te cuidará muy bien después... así que ve a hacer lo tuyo... ¿de acuerdo?

La gran mano de Kiriwar acarició con fuerza la cabeza del perro y luego lo empujó hacia el hombre golpeado. Las convulsiones del hombre ya habían cesado.

Moviendo su cola inexistente con tanta fuerza que pareciera que se la quitaría, el perro se abalanzó sobre el hombre y empezó a frotarlo con la nariz. Le goteaba saliva de la mordaza mientras olfateaba.

Rin: - Así es como comprueban si tienes las etiquetas correctas. Las etiquetas desprenden un olor particular, y Arbitro lo modificó para distinguirlas.

Rin: - Deshacerse de sus cuerdas vocales fue una cuestión de gusto personal …

Todo lo que Akira escuchó le hizo dudar de la cordura de Arbitro.

Gunji: - ¿Eh? ¿Qué? ... ¡Gyahahahahahah! ¡Dice que no hacía trampa! ¡Dice que tenía todas sus placas!

Al observar los gestos del perro, Gunji estalló en una risa incontrolable. Todos los que lo observaban temblaron.

Kiriwar: - Bueno, a mí me parece que se lo pasó bastante bien, así que no hay problema.

El hombre había muerto con el blanco de los ojos al descubierto y la boca abierta por el miedo.

Kiriwar: - Tama, ¿qué hay del resto? ¿Quieres olerlos ya que estás aquí?

Las palabras de Kiriwar hicieron que todos a su alrededor se encogieran.

Gunji: - ¡Que no es Tama! Pochi dice que tiene hambre.

Gunji estaba agachado, con el perro presionando su cabeza insistentemente contra su rodilla.

Era exactamente el tipo de comportamiento que exhibiría un perro de verdad. ¿Había perdido por completo su humanidad? ¿Qué podía hacerle eso a una persona?

Kiriwar: - Supongo que deberíamos irnos por hoy.

Gunji: - Sí. Es hora de comer algo, muchacho.

Kiriwar, que tenía una forma peculiar de alargar los extremos de sus palabras, se echó al hombro su pipa de metal.

Gunji se estiró con deleite, y entonces los dos hombres empezaron a caminar. El perro los persiguió.

En medio de la tensión petrificante que reinaba en el espacio, su actitud despreocupada se destacaba marcadamente.

Mientras pasaba corriendo, el perro se detuvo de repente. Justo delante de Akira.

Si la criatura hubiera sido un perro de verdad, sin duda habría mostrado los colmillos y soltado un gruñido amenazador. Tal era la ferocidad de su repentina concentración.

Gunji: - ¿Huh?

Gunji le lanzó a su mascota una mirada interrogativa.

Kiriwar: - Se le erizaron los pelos... Algo le pasa a este...

El perro había notado las etiquetas de Akira.

Akira los había recibido de Emma y Gwen, pero ¿de dónde los habían sacado? El corazón le latía con fuerza.

Kiriwar: - Hey tú, Tama está reaccionando a tus etiquetas …

Kiriwar dio un paso adelante y se inclinó hacia Akira, acercando su nariz al escote del otro.

Luego levantó la cara lentamente y miró con lascivia.

Kiriwar: - Creo que podría oler algo...

Akira: - ……

Un frío intenso y glacial recorrió a Akira. El hombre estaba feliz.

La locura pura, más infantil que cualquier otra cosa, brillaba en sus ojos oscuros. El olor a sangre le hizo cosquillas en la nariz a Akira.

Gunji: - ¡Vamos, viejo! Es hora de comer. Bitro se va a poner furioso si no volvemos rápido con Pochi.

Gunji hizo un gesto con sus garras para hacernos señas.

Kiriwar: - Sí.

Con un gruñido perezoso, Kiriwar se reunió con sus compañeros.

Mientras se alejaban, el perro seguía girándose hacia atrás.

Aunque tenía los ojos vendados, sus ojos miraban directamente a Akira...

Una vez que finalmente estuvieron fuera de la vista, los grilletes del miedo cayeron de la multitud.

Akira, que no era la excepción, exhaló el aliento que había quedado atrapado en su pecho.

Eso estuvo demasiado cerca. Si lo hubieran registrado allí...

Rin y Keisuke se acercaron rápidamente.

Rin: - Eso estuvo cerca, Akira.

Keisuke: - Estaba tan asustado ... No tenía idea de qué hacer.

La gente a su alrededor seguía lanzando miradas curiosas a Akira.

Akira no era un luchador cualquiera. Su objetivo era aniquilar a Vischio. Necesitaba mantener un perfil bajo.

Rin: - Bueno, nos desviamos bastante, pero casi llegamos. ¡Vamos!

La multitud había comenzado a dispersarse, dejando el cadáver golpeado boca abajo en la calle.

Akira: - ¿Simplemente lo van a dejar así?

Rin: - ¿Eh? Ah, sí. Deshacerse de cadáveres también es trabajo del Verdugo. Volverán más tarde y lo limpiarán.

Ah. Así que por eso no había visto ningún cadáver.

Los restos del hombre yacían allí, sin atraer casi ninguna mirada, como si fueran nada más que una piedra de forma extraña.

Había luchado y sufrido, derramando su sangre como agua sobre el pavimento. Sus gritos habían estremecido a todos los que lo oían.

Pero ahora nadie se preocupaba por él, a pesar de que había sido tratado con tanta crueldad.

El suyo no era como los cadáveres que Akira había visto antes. Parecían casi dormidos y enterrados con el debido respeto.

¿También habían sido profanados esos cadáveres? ¿Tenían este aspecto antes de que alguien los reclamara?

Akira: - …….

Akira cerró lentamente los ojos, apartando la miserable visión.

…………………………………………………………………………………

Rin: - Tengan cuidado en donde pisan.

Unas bombillas desnudas y casi agotadas proporcionaban a la escalera una luz tenue y prácticamente inútil. ¿Era para crear algún efecto, o el dueño simplemente no quería cambiarlas?

Con Rin a la vanguardia, el trío descendió bajo tierra.

Mientras las bombillas oscilaban y las sombras se desplazaban, Akira vislumbró los grafitis en la pared.

“Meal of Duty.” (Comida de Servicio) ¿Es el nombre de este club?

La misma frase estaba inscrita en un cartel junto a la entrada, aunque el cartel parecía estar a punto de caerse en cualquier momento.

Los demás grafitis eran en su mayoría ilegibles, pero sus ojos se detuvieron en unas letras garabateadas con pintura en aerosol de color rosa.

“Pesikoshka”.

Ace y Dee habían mencionado a Pesikoshka antes de que partiera hacia Toshima. Recordando con nostalgia su apasionada charla, Akira bajó con cuidado los últimos escalones.

Cuando abrió la puerta negra que pareció materializarse ante sus ojos, un torrente de sonidos graves profundos le golpeó en el estómago.

TRADUCCIÓN: SAKURADA DI




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